Ninguno supimos encajar la repentina noticia del alta.
Revista Talentos
Aunque era descorazonador verlo tan pálido sobre la cama, visitarlo al hospital se hizo inexcusable para todos. Abarrotábamos la habitación, pero también salíamos al bar; tomábamos café, reíamos, fumábamos, comentábamos la pena que daba mirarlo..., además de hacer planes para quedar luego.
Ninguno supimos encajar la repentina noticia del alta.
Ninguno supimos encajar la repentina noticia del alta.
