Revista Talentos

No querer

Publicado el 08 agosto 2018 por Sylvia
Un día tienes que poner punto final a los intentos de algo que no sale. AQUÍ hablo de abandonar la tesis. En esa publicación, Macondo comentó: "Las cosas son como son, no como se supone que tienen que ser. Es conveniente reunirse con uno mismo de vez en cuando para ver si estamos en el camino que queremos y podemos estar".
A mí me parece bien difícil "finiquitar" un asunto cuando no se han agotado totalmente los recursos o las posibilidades de que salga adelante. Soy malísima para iniciar cosas y abandono muchas de las que inicio en la primera parte del camino, pero no las abandono en mi mente: en mi mente siguen apareciendo como algo que podría ser -no que pudo ser-. Y pesan.
Lo más difícil de "finiquitar" en mi vida ha sido mi matrimonio. He tardado años en terminar-de-terminar. ¿Cómo, con toda esa historia? ¿Y si intentara más así o menos de la otra manera? Habría sido mucho más conveniente terminar cuando todo se descompuso, pero entonces no habría nuestra hija. Habría sido mucho más práctico terminar cuando era evidente que ya no nos moveríamos de nuestras posturas de "esto quiero, esto puedo, esto soy"; pero ya que no lo hicimos, rescaté haberme dado la certeza de agotar mis recursos y las posibilidades de que eso saliera adelante. Así iba yo por la vida hasta hace poco, cuando noté algo terrible. Creo que lo había notado antes, pero no de esta manera tan impactante:
Lo crucial nunca fue no poder. No podía, no podía y no podía, pero seguía intentándolo. Un día, ya no quise. Otro día, incluso, supe que podría poder, pero ya no quería. Me dolió el alma, otra vez. Y nada: "que las cosas son como son, no como se supone que tienen que ser".
Silvia Parque

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