Pensé en metáforas gloriosasque pudieran, como insectos, quemarse en su luz;y en el río que separa, irremediablemente, nuestra palabracon sus silenciosas aguasque se escurren espesamentesobre la osamenta de su real identidad.
Alguna vez, me vi en sus ojos;pero es muy posible que no haya vistolo que se reflejó en esos enormes espejoso que me haya pasado por alto, como el peor de los ciegos.
