
Recorro nuevos caminos y observo nuevas gentes al pasar. Unas veces en blanco y negro.

Otras, el horizonte se llena de color. Figuras que parecen estáticas, pero están llenas de vida y movimiento.

Retazos en blanco y negro al amanecer de un día de fiesta, donde el bullicio se hace poema al caminar .

Pisadas en color desafiando el frío de la mañana y saltando el parapeto de los miedos.

La magia de la ilusión infantil por las paredes para alegrar este viejo mundo cansado y loco.

Y la belleza más pura que se asoma por los rincones llenándolos de inocencia.
