Otoño 1975
Hasta entonces, inmóvil,el tiempo del absurdo.
Oscura la nubeentrelazada con el paso de los años.
Cambiábamos cromos;patrióticos cigarroscon sabor a naftalina.
Una burbuja nos cubríaLos bolsillos de vacío.
Y la luz, a ciento veinticinco;Amarillenta cera.
Hasta aquel otoño,en el que el cementeriocubrió, con su fosa, la desdicha.
Carlos Gargallo ©
