
Milagros del tiempo toda la vida añorando la falta.
Esperando la ausencia, los sábados parecen nunca llegary de pronto todo el tiempo tiene gusto a besos.
Como la vida muerde los costados de la semana,de tus piernasy su faltade sábados a la tarde.
Soledad de mil pájaros llamando la mañana esperando que se vaya.
Todos los pájaros saben que tienen toda la tarde para cantar.
Nadie, salvo un imprevisto,viene a controlar,si es nuestro sábadoese que madrugamos, tiempos muertos,ese que en sepia soñamos despiertoscada una de las rojas tardesde ayeres y promesas.
Vos y yo mirando al cielo,temblando de miedo, de que el tiempo se equivoquey nos diga un día,esta vez no.
Rubén Callejas
