Revista Talentos
¿Cuántas veces lo imaginaste muerto antes de que enfermara, antes de que la rabia de sus ojos se tornara en miedo y esa violencia arraigada en sus entrañas fuera drenada a base de sondas? Ahora, viéndolo postrado, impotente e inmóvil, ahora, sin ninguna duda, merece la pena esperar. Que sufra.
