—Intentamos comunicarnos, pero...
—¡No quiero excusas! —gritó—. Esta mañana casi atropello a mi madre, que creía bajo su cuidado en este centro geriátrico. A saber cuánto tiempo llevaría perdida.
—Se-señor... —dijo el director, pálido—. Intentamos llamarle ayer. Su madre falleció anoche.
