Revista Talentos
Cuando la extrañeza comenzó a adueñarse de aquel rostro amado e idolatrado, las alas de las mariposas ralentizaron su efusivo revoloteo. Pero no fue hasta descubrir el vacío en sus palabras que comprendieron la urgencia de la absoluta quietud. Debían quebrantar cualquier impulso que originase el peregrinaje hacia la disecación.
