Revista Talentos
Todo era caos. Gritos y empellones por doquier. Sintió que la arrastraban, pero no soltó la pequeña mano. De pronto lo miraba con ojos suplicantes: "¡Promete que nos veremos allá!". "Lo prometo", alcanzó a oír. Con lágrimas en los ojos leyó el brazalete que llevaban ella y el niño: Celtar.
