Revista Talentos
Terminado su trabajo, Mateo se encaminó a la Casa de Campo con la esperanza de terminar la noche sin sobresaltos y con algún dinero. Pero, como tantas veces, Lady Lune, la secreta personalidad del pulcro electricista, no encontró compañía y decidió no ponerse nunca más sus viejos zapatos de charol.
