Barraca Murciana
Vicente Medina
publicado 1898, en Murcia
La barraca
A la orillica del río y mirándose en el agua, está como satisfecha y orgullosa mi barraca... A mí me entra pena, a veces, y digo al considerada: "¡ Cerca está del que la vida la da, igualico que mata! ..." Entre álamos y cañares y limoneros y parras; con las paeres de atobas, abrigás con arcazabas, y con el techo de sisca y con las puertas de caña, agachá bajo una higuera grande que toa la tapa y acurrucá, ¡propiamente páece un nío mi barraca! ****** La he revocäo de yeso y está que la vista encanta: tó lo que tiene de humilde tiene de limpia y de blanca, y mi mujer ha hecho de ella una tacica de plata: El cantarero reluce, la cantarica tresmana fresca y como un sol de limpia, que abre de beber las ganas... la espetera y la platera, de emperejilás se saltan... las sillas y la mesica sin polvo y sin una mancha... debajico del jarrero sus macetas con alábegas... ¡y, como un altar de ilesia, en un lalco de la cama con sus encajes de nieve y su cobertor de grana!... ****** Yo no envidio los palacios que en las ciudaes levantan, que en ellos, con ser tan grandes, el corazón se me aplana y, en cambio, en mi barraquica, que es tan pequeña, se ensancha... Tomando el fresco en verano a la sombrica e la parra; tomando el sol en invierno al amparo e la barraca, con la concencia tranquila ¡qué a gusto las horas pasan!... Tan hermosa está la huerta que páece una moza maja, y tan hermoso está el cielo, que deja la huerta a zaga... A descansar del trabajo, con el que mi pan se gana (que el pan que se come el pobre siempre con sudor se amasa), me siento junto a la puerta y, cogiendo mi guitarra, pienso que, pa mí, en el mundo tó se encierra en mi barraca... ¡Ay de mí, si crece el río y se lleva mi barraca!... ¡Ay de mí, si tu querer se lo lleva una mudanza!... ****** Editado en 1898 en Aires Murcianos En Cartajena Murcia.
Alicante
¡Siñor amo, por la virgencica,
ascucha al que ruega!...
A este huertanico
de cana caeza,
a este probe viejo
que a sus pies se muestra
¡y enjamás s'humilló ante denguno
que de güesos juera! ¡Que namá se ha postrao elande Dios de la forma esta! M'oiga siñor amo. M'oiga osté y comprenda que no es una hestoria que yo he fabricao sino verdaera. ¿Por qué siñor amo me echa de la tierra, de la barraquica ande la luz vide por la vez primera? ¿Porque no le cumplo? ¿Porque no le pago? ¡Por la virgencica, tenga osté pacencia! Han venío las güeltas malas, mu remalas. ¡Créalo! No han habío cuasi ná e cosechas: Me s'heló la naranja del huerto; no valió la almendra y las crillas del verdeo, el río cuando se esbordó, de ellas me dió cuenta que las pudrió tuicas: no he recogío pa pagar la jüerza! ¡Créalo siñor amo! ¡Y si no osté vaya a mi barraquica y verá probeza! Ella está en derrumbe, de agujeros llena, por ande entra el sol, por ande entra el frío y las lluvias entran. ¡Créalo siñor amo! Y también mi esposa paece lo suyo y no por enferma, que es de ver que sus pequeñujicos de pan escasean, y lo mesmo en verano que invierno desnúas sus carnes las llevan. ¡Créalo siñor amo! y ¡aspérese al tiempo que cumplirle puea! Yo le pagaré tuico lo que debo ¡Tenga osté pacencia! ¡Ay! no m'eche, no m'eche por Dios de la quería tierra, que yo quió morirme ande yo naciera ¡En mi barraquica llena de gujeros, de miseria llena!
Publicado en la huerta, 15 de enero de 1930.
Su primer libro editado en Murcia