
¿Por qué las palabras suenan
como un canto en el vacío?,
un arrullo, simplemente,
con el roce de un suspiro.
Será que son silenciosas
las palabras del mendigo,
y se pierden en la noche
sus lamentos y delirios.
Palabras de un loco necio,
un andarín sin camino,
un tentador de la suerte
y un corazón dolorido.
Palabras que lleva el viento
y que recoge el rocío,
para dejarlas soñando
con su blancor infinito.
¿Por qué las palabras suenan,
pienso otra vez y repito,
si se pierden por marjales
y no llegan al oído?
Será que el hombre no quiere
esas palabras que digo,
ni el arrullo de sus versos
como un grito de los niños.
Y así se olvidan palabras
en un silencio continuo
mientras las almas se pierden
en soledad y sigilo.
Miran los ojos las nubes
sin entender esos signos
que son pequeñas palabras
de algún artista divino.
¿Por qué las palabras suenan
y se quedan en olvidos,
cuando existen corazones
que las buscan con cariño...?
Rafael Sánchez Ortega ©
14/04/16
