Felonía (Del fr. felón, cruel, malvado, y este quizá del franco *fillo, – ons, verdugo, der. del germ. *filljan, desollar, azotar). F. Deslealtad, traición, acción fea.
Tiene toda la razón. Al fin y al cabo, decidió desgastar su buena visión y algunos minutos de su vida – que bien podría utilizarlos en amor o en los herméticos placeres del dios Baco – en leer (¿?).
Precisamente, esa es la razón por la que yo le aconsejo que salga de esta página web, apague su computador y se dedique a hacer algo interesante, pues aquí solo encontrará estupideces, superficialidades, groserías, sofismas inútiles y pensamientos banales.
Si usted quiere erudición, yo le daré pornografía, si lo que busca es humor educado, le entregaré insolencias, si, por otro lado, quiere críticas sanas y constructivas, aquí no hallará más que humor negro…
Créame, estimado lector: nunca hablo en serio – y menos aún de cosas importantes –, ni siquiera en el momento más crítico; por la sencilla razón de que no me da la gana, y me veo en la obligación de advertírselo para que después no me culpe si se siente defraudado.
Entonces, ¿por qué escribo pendejadas? Básicamente porque no tengo trabajo, ni novia, ni amigos – ¡forever alone y carita triste! –. Un siquiatra que conocí hace tiempo decía que mi “ostracismo – autoimpuesto, claro – es un mecanismo de defensa, hijo de la sobreprotección materna que recibí durante los primeros diez o doce años de vida, la cual hizo que, encerrado en una burbuja de cristal, esquivara los golpes que son necesarios para el crecimiento espiritual de todo ser humano”…
¿O sea que voy a ser, además de un degenerado, un viejo verde prematuro que busca romances con jovencitas inmaduras para evitar las relaciones serias en las que puedo salir herido? ¡Suena genial!
Agradeciéndoles por acompañarme en este hermoso derrame de pendejadas, me despido hasta mañana.