Se miraba las manos. Se decía así misma: "Qué hermosas", aunque se veían muy pálidas y se les había saltado el esmalte de sus uñas. ¿Culpa de la acetona?
Las giraba despacio frente al espejo, buscando algún ángulo donde la luz las hiciera parecer menos frías.
Pero a pesar de reconocer y ser consciente de sus manos, no paraba de pedir que le alcancen las cosas.
Claro, los muñones tenían su dificultad y el frasco de formol, imaginate.
by Eleo 30/07/2026