Puede que algún día inimaginablemente triste, ya vencido por el tiempo, deje de contestar a las cartas de amor que nunca me escribiste.
Revista Talentos
Desde que te recuerdo, se yerguen oleajes de sangre sobre mis cicatrices, al batirme en duelo cada noche contra el desaliento, de albergarte etérea, desnuda de matices.
Puede que algún día inimaginablemente triste, ya vencido por el tiempo, deje de contestar a las cartas de amor que nunca me escribiste.
Puede que algún día inimaginablemente triste, ya vencido por el tiempo, deje de contestar a las cartas de amor que nunca me escribiste.
