Revista Talentos
Soltó el cutter, cogió el trozo de pene ensangrentado y aún erecto, y lo alzó como un trofeo. Sus compañeros aplaudieron con fervor aquella hazaña, hartos de tantos y tan reiterados abusos por parte del Padre Prior, que gritaba retorciéndose de dolor en el suelo de la habitación del Seminario.
