Quince preguntas para conocer al autor: gonzalo fernández

Publicado el 20 abril 2017 por Aidadelpozo
Hola, amigos de TORMENTAS DE TINTA. Hoy os invito a conocer a GONZALO FERNÁNDEZ, un polifacético escritor independiente, autor de LA REINA DE PANAMÁ y NO TE PREGUNTARÉ, entre otras. Os invito a descubrir, quién está detrás del escritor, cómo es Gonzalo Fernández como persona. En este nuestro café virtual yo me voy a tomar un capuchino. 1 ¿Café, una infusión, una copa de vino? ¿Qué toma GONZALO FERNÁNDEZ delante de su ordenador y en pleno proceso creativo? La mayoría de veces, nada. A las noches me gusta llevarme conmigo una copa de vino tinto, si me la termino es que mis personajes están de un vago subido e interactúan poco. 2 Cuéntanos algo de ti para que los lectores conozcan más a la persona que se esconde tras LA REINA DE PANAMÁ, NO TE PREGUNTARÉ y el resto de tus publicaciones. Aficiones, gustos literarios, hobbies... Soy una persona sencilla que trabajo para ganarse la vida y escribo para desconectar y divertirme. Soy de gustos muy normales: buena mesa, buena lectura y buena charla con amigos y familia. Me encanta caminar, preferiblemente cerca del mar. En cuanto a la lectura, me gusta todo, excepto terror y ciencia ficción, pero me tiene que enganchar en los primeros capítulos. 3 ¿Qué significado tiene para ti escribir, qué te aporta la creación literaria?

Como decía antes me ayuda a desconectar de mi trabajo, bastante estresante, y me permite crear realidades paralelas donde dar rienda suelta a mi imaginación. No me planteo la creación literaria como un reto, ni trato de buscar explicaciones filosóficas.

4 ¿Cuál es el mayor obstáculo al que te enfrentaste al escribir tu novela? ¿Escritor querido entre los suyos o no quieren saber nada de ti cuando te llega la inspiración? El mayor reto es que dispongo de poco tiempo y, a veces, me olvido de lo que llevo escrito, con lo cual debo releer mucho y cuadrar las tramas y los tiempos. La verdad es que mi familia siempre me ha visto escribir y me apoyan. ¡Incluso se atreven a leerme! Es verdad que procuro que los momentos de inspiración no roben tiempo a mi dedicación familiar puesto que ya mi trabajo me obliga a estar ausente muchos días. Por ello intento escribir durante mis viajes y a las noches cuando los demás duermen. 5 ¿Cómo compatibilizas la vida familiar, social y la escritura para sacarle todo el jugo a tus veinticuatro horas? Procuro que el escribir no afecte a mi vida familiar y social. Escribo como divertimento, por lo tanto tampoco me lo tomo como una obligación que me impida hacer otras cosa. Sí ya sé que eso va contra la mayoría de teorías sobre los escritores: "hay que escribir todos los días", "hay que tener disciplinas" etc, etc. Yo soy un anárquico, ¡y me gusta serlo! 6 ¿En qué te inspiraste para escribir LA REINA DE PANAMÁ? Háblanos de su trama. Una lectora me pidió que le escribiera un relato como regalo de cumpleaños. Los personajes tomaron vida y cuando me di cuenta había salido una novela de casi quinientas páginas, lo que es una auténtica barbaridad, pero me divertí mucho. Eso sí, cuando le envié el regalo ya cumplía dos años más de los que iba a cumplir cuando me lo pidió. Le gustó mucho, ¡menos mal! 7 He tenido el placer de leer esta novela y tu erotismo es, digamos..., inspirador. ¿Qué deseas transmitir al lector, qué quieres que sienta leyendo tus obras? Como sabes en esa novela hay dos tramas que convergen, una de tipo erótico y otra de suspense e intriga en la que tienen un papel predominante mujeres fuertes, libres y valientes. Cuando escribo la parte erótica me gusta tratar de transmitir sensaciones de forma tierna y elegante, con sutileza y por supuesto que... inspiren. Creo que el erotismo forma parte de cualquier historia, la forma de tratarlo es lo que marca la diferencia. Es verdad que es muy difícil porque si quieres transmitir e inspirar, navegas en el filo de la navaja. Pero al final es la mente del lector o de la lectora, de hecho escribo más pensando en lectoras, quién le pondrá la etiqueta final, y no hay dos lectores/as iguales. En más de una ocasión me han dicho que escribo erotismo para mujeres. Bueno, mis personajes principales son siempre mujeres porque creo que sois las personas que tenéis más sensibilidad y fortaleza en todos los aspectos de la vida. En la trama de suspense trato de que sea realista, documentada y que enganche al lector desde el principio. Aplico el mismo criterio que uso yo al leer, que enganche enseguida. 8 ¿Podrías compartir con nosotros alguna anécdota relacionada con la época en la que lo escribiste? Bueno, la anécdota es lo que explique antes. Empecé a escribir un relato corto y los personajes se adueñaron de mi imaginación durante dos años. Realmente con esta novela no he tenido anécdotas o malos rollos como me sucedió con No te preguntaré y que ya te he explicado alguna vez, bastante desagradable, por cierto. 9 Háblanos de tu siguiente proyecto. Sin desvelar demasiado... Pues sí, está recién terminada, después de año y medio de escribirla. Es una novela que trata sobre el tema de la crisis económica, el rescate bancario, la corrupción política en nuestro país y su relación con el proceso independentista de Catalunya. De nuevo las protagonistas principales son mujeres, y también tiene una pequeña parte erótica. 10 Género literario en el que te sientes más cómodo y en el que aún tienes tus dudas. Y, a colación de esto, ¿te consideras un escritor valiente? Empezaré por el final, el solo hecho de poner tus creaciones a disposición de los lectores requiere ser valiente, y más cuando tocas temas sensibles y lo haces sin autocensurarte. Yo me siento muy cómodo escribiendo poesía, el problema es que no te lee ni Dios. Y luego me siento cómodo escribiendo thriller y erotismo que no resulte chabacano, hacerlo bien e inspirador, como tú apuntas, es todo un reto. 11 Lo mejor que te ha pasado en tu andadura literaria y lo peor que has vivido en el camino de darte a conocer a los lectores. Lo mejor ha sido el entrar en este mundo de escritores independientes done he conocido gente maravillosa, como tú misma. Escritores con quien compartir ideas y ayudarnos a mejorar cada día. 12 Una novela que te hubiera gustado escribir y un autor que te haga vibrar. Soy un gran lector, seguramente hay cientos de novelas que me hubiese gustado escribir y que me han hecho vibrar, pero no soy de autores sino de libros o novelas. Hay escritores que en una novela me hacen vibrar y con otras no soy capaz de terminarlas. 13 En un museo contemplas varios cuadros: la imagen de unos amantes, una brutal escena de caza mayor, una pintura naif evocadora de un paisaje de invierno y un cuadro oscuro que evoca algo siniestro. ¿Cuál te inspiraría para escribir una novela o un relato? La pintura naif, seguro. Me abriría miles de posibilidades. 14 ¿Una película, una canción, un género literario, una estación del año, un color, un olor evocador, una frase que hayas oído y se te haya quedado grabada en el corazón? Película, me pasa como con las novelas, hay muchas, pero una cuyo guion me hubiese gustado haber escrito es Instinto básico; Canción, Mamy blue, marcó mi vida; Las estaciones del año, mi época preferida comienza con los brotes de la primavera, sigue con el esplendor del verano y termina con serena madurez del otoño, eliminaría del invierno del circulo vital; Color, el verde; un olor evocador, el olor a hierba recién cortada; una frase, no se quien la dijo, incluso quizás haya sido yo, pero "lo legal no siempre es ético ni licito" 15 Y para terminar, un consejo que darías a un autor independiente que se enfrente a escribir su primera novela. Qué deje volar libres a sus personajes, que no se autocensure ni pare de escribir porque no encuentre la palabra correcta o deba pensar en la gramática. Que una vez que haya terminado de escribir la historia, es cuando empieza el trabajo duro: corregir, corregir y vuelta a corregir. En esa repetitiva corrección, debe saber que llegará a odiar su novela. Y que sepa también que su mejor obra será la que aún no ha escrito. ¡Ah! Y una cosa más, si va a tener prisa en ganar dinero, mejor que se dedique a otra cosa. Hemos acabado con "Quince preguntas para conocer al autor" Ha sido una tertulia agradable y quiero darte las gracias, Gonzalo, por estar en TORMENTAS DE TINTA compartiendo este rato de charla conmigo y abriéndote a los lectores para que conozcan el lado humano de un escritor tan polifacético como tú. Y, para finalizar, me gustaría que saludaras a mis lectores y les animaras con tus palabras a adentrarse en tus obras. Primero de todo, saludar a tus lectores y agradecerles que hayan llegado hasta este punto de la entrevista. En segundo lugar animarles a conocer mis novelas. Aunque estén clasificadas como eróticas, que lo son, creo que seré capaz de sorprenderles. El erotismo forma parte de nuestra esencia como seres humanos, lo que ocurre que muchas veces nos encontramos obras en que el sexo es el único argumento, incluso cuando los autores usan palabras poco contundentes. En mis novelas intento que el erotismo y el sexo formen parte de la vida de los personajes en sus aventuras o desventuras, como sucede en la propia vida real, y sin renunciar al romanticismo y a la ternura. Utilizo un léxico que pretendo sea realista, no ofensivo, pero tampoco cursi. Reconozco que es siempre un ejercicio de equilibrio difícil de mantener, les invito a leer mis novelas y juzgar por ellos mismos si lo he conseguido. Y no puedo terminar sin invitarlos también a leer mi obra poética, Antología de un sueño. Creo que leyendo mi poesía tendrán una imagen más tierna de este aprendiz de escritor... una sonrisa para todos. MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA OBRA DE GONZALO FERNÁNDEZ: Sinopsis de LA REINA DE PANAMÁ: Podría citar muchas, pero las que se vienen ahora mismo a la mente, de autores consagrados: La primera que recuerdo es Cartas desde mi molino de Alphonse Daudet, El padrino de Mario Puzo, En nombre de todos los mios de Martijn Gray, Los pilares de la Tierra de Kent Follet, Dime quien soy de Julia Navarro, Cabllo de Troya de J.J. Benitez (devoré la serie completa). Y de escritores independientes, de lo que leo mucho últimamente, me han sorprendido gratamente: El pozo de Harod, de Eduardo Perellon; Cuando los ángeles dejan de serlo, de Mara Urnoba; El silbido de la Serpiente de una tal Aída del Pozo, que creo conoces bien; Cuando los ángeles dejan de serlo de Mara Urnoba; Barricadas y partidas, de Antonio Orozco, que siendo historia te engancha por su forma de enfocarla; Luz, de Lars Jacobson; El destino del incorpóreo, de Marcos Nieto; El legado, de Blanca Miosi; Capitan Riley, de Fernando Gamboa y muchos más. Comentarios de los lectores: Lo peor, pues también en este mundillo donde hay que saber separar el grano de la paja. He descubierto mucha gente que quiere trepar criticando a los compañeros, gente que bajo el falso manto de la solidaridad aprovechan para hacer negocio en base a la ilusión de muchos escritores independientes. Un fragmento de LA REINA DE PANAMÁ:

Las vidas de Ariel, una joven ingeniera mexicana ansiosa de perder la virginidad, y la de Blanca, ejecutiva de una importante corporación cuya fuente de negocios no es del todo transparente, confluyen con un nexo en común, Rodrigo. Ariel y Rodrigo inician una divertida relación de pedagogía sexual sin saber que, desde un despacho de Panamá, todas sus comunicaciones son seguidas y analizadas. ¿Por qué?

  • .... Una novela que me ha sabido a poco y se me ha hecho corta pues ha sido amena y envolvente, con una trama muy bien llevada y unos personajes contundentes y con una gran fuerza...
  • Es un libro cuyo erotismo no me ha decepcionado. No es para nada uno de esos textos que parecen pornográficos, aquí hay toda una historia que de a poco te va envolviendo en la lectura. Si eres del género, te la recomiendo, pasarás un muy buen rato.
  • ....El autor desde mi punto de vista, ha sido muy creativo, pues la mayoría de novelas eróticas son vacías sin ninguna trama que enganche. Pero no es el caso de esta historia, el autor ha combinado hábilmente pasión, ternura, morbo y sentimiento...

Aquella noche, Blanca no podía conciliar el sueño. La tensión que había pasado en aquel despacho haciendo su representación de Lolita, y recordar la vista de Martín sobre su entrepierna, le había revuelto el estómago y estaba a punto de vomitar. Sin embargo, sabía que tenía que ser fuerte si quería seguir con el plan trazado con sor Tania, al que daba vueltas y más vueltas en su cabeza.

Era casi de madrugada cuando consiguió quedarse dormida. Tuvo un extraño sueño: en él había un oscuro y largo camino, pero al llegar al final se encontraba en un verde campo cubierto de amapolas; allí la esperaba sor Tania y la felicitaba por su valiente y sensata actuación en la vida.

Ahora, muchos años después, tumbada boca abajo sobre su cama, llorando la muerte de su querido hermano, se preguntaba cuándo llegaría a aquel campo de amapolas. El camino no se acababa nunca y estaba siendo muy duro.

Estaba a punto de cumplir los cincuenta, miraba atrás y solo veía penas, ansia de venganza, poder y soledad. Nunca había querido casarse desde que supo que no podría tener hijos. Su hermano se había casado con Aitana, pero tampoco habían tenido hijos. Ya nunca tendría una familia.

El timbre del teléfono la volvió a la realidad. Se sonó, se secó las lágrimas y descolgó el auricular.

─¡Aló! Blanca Mendoza al habla. ─ Su voz sonaba seca, segura e indiferente.

─Buenos días, señora. Soy Raúl.

─Buenos días, Raúl. Ponme al corriente. ¿Qué coño ha ocurrido y por qué mi hermano no estaba protegido? ─Su voz no era amenazadora, pero sí exigente, aunque suave como el terciopelo.

...............

Cuando abrió la puerta de su apartamento y lo vio enfrente de él se quedó inmóvil y sin saber qué decir. Quería saltar a su cuello y besarlo, decirle lo mucho que lo había echado de menos, pero su orgullo no se lo permitía. Pero, por fin, allí estaba de nuevo, increíblemente seductor. Su traje de hilo blanco y la camisa de algodón en color crudo, resaltaban sobre su piel bronceada. Y... aquella sonrisa. ¡Ay, la sonrisa! También se dio cuenta, por primera vez, de que tenía los ojos verdes, que resaltaban como dos esmeraldas sobre su rostro bronceado.

─¡Tienes los ojos verdes! ─exclamó por fin, como bienvenida.

─Sí. ¿Pero vas a invitarme a entrar o piensas dejarme aquí de pie mucho rato? ─Sonrió él, consciente de que la había impactado.

─Sí, sí... claro, pasa. Disculpa, es que me he quedado embobada, pareces otro así moreno. ¿Tú has estado trabajando o en la playa? ─bromeó ella.

─No sabes bien la playa que es pasarse el día a caballo recorriendo tu hacienda. Cuando quieras broncearte, te vienes conmigo. ¿Tampoco me vas a dar un beso?

Eso era exactamente lo que deseaba. Se colgó de su cuello con ambos brazos y buscó su boca con ansiedad. Él la abrazó, aunque en una mano llevaba una bolsa de papel con el vino y otras compras que había hecho para llevar a cabo su plan.

─Te he echado mucho de menos. ─Blanca se lo dijo mirándolo con ternura a los ojos.

─Yo también, pero la obligación es antes que la devoción. No podía venir sin dejar todo en orden.

─Lo sé. Fui una estúpida cuando te llamé desde Colombia. Pero sentía una necesidad imperiosa de abrazarte. Mi misión allí fue muy desagradable.

Se volvieron a besar.

─Vamos a la piscina. Quiero que me hagas el amor.

─Espera. ¿Sabes? No puedes estar mandando todo el día. Aquí no estoy a tus órdenes.

Por la cara de Blanca cruzó un gesto de desagrado, no estaba acostumbrada a que le llevaran la contraria. Se soltó de su cuello y recuperó su pose de gran jefa.

─Está bien, disculpa. ¿Quieres que hablemos primero de trabajo? ¿Quieres ponerme al corriente de la marcha de la Hacienda Mendoza?

En su actitud había cierta sorna, aunque su voz quería aparentar estar hablando en serio. Se colocó bien el vestido de tirantes, de hilo blanco que trasparentaba perfectamente las minúsculas braguitas y el sujetador, también blancos. Con un gesto señaló los sillones, como indicando "siéntate, hablemos de trabajo".

─Blanca, no quiero hablar de trabajo. He venido para estar contigo y, si no me equivoco, me invitaste a cenar.

─Sí. He pedido comida japonesa, espero que te guste, pero no la traerán hasta las nueve y media.

─No es mi preferida, pero estará bien. Yo he traído el vino, un rioja Viña Zaco. ¿Puedo dejarlo en la cocina?

─Sí, claro. Muy grande la bolsa para una botella de vino. ¿No?

─Es que, como ves, la bolsa no es de una tienda de vinos. Aquí hay alguna sorpresa, si me permites que yo tome alguna iniciativa ─le respondió mientras se quitaba la chaqueta y la depositaba encima de uno de los sillones.

Rodrigo le dio la espalda y se dirigió a la cocina a dejar la botella. Ella se dio cuenta de que, si seguía intentando llevar las riendas de la situación, aquella velada que tanto tiempo llevaba esperando podía terminar como el rosario de la aurora. Así que decidió callarse y dejar que fuera él quien tomara la iniciativa. Cuando Rodrigo volvió de la cocina, seguía llevando la bolsa de papel en la mano. Blanca había salido a la terraza y, de espaldas a la balconera, contemplaba el horizonte azul del océano.

Rodrigo se acercó por detrás, dejó la bolsa encima de una mesa rectangular de jardín, que tenía en el centro un parasol, cuyo soporte pasaba por un agujero en el centro de la mesa y estaba empotrado en un pilón de plomo recubierto de plástico blanco, a juego con el color de la mesa y las sillas. La abrazó por detrás y empezó a alternar los besos en el cuello con suaves mordiscos en los lóbulos de las orejas. Con las manos acariciaba los pechos.

─Eres una mandona ─le susurró al oído, dándole un mordisco.

─Sí. Y parece que te gustan las sumisas ─le respondió con voz cariñosa, intentando girar la cabeza para besarlo en los labios, lo que él le facilitó.

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─No me gustan las sumisas, pero a ti te gusta demasiado mandar, y aquí solo eres una mujer. Aquí no eres la señora presidenta ni la Reina de Panamá ─seguía susurrándole al oído, mientras sus dedos apretaban ahora los pezones por encima del vestido y del sujetador.

......