"Lo que tal vez es más notable es la velocidad del cambio", expresa el coautor Noah Suresh Diffenbaugh junto a la Universidad Stanford. "De hecho, el calentamiento global acelerado que ocurrió hace unos 55 millones de años fue tan abrumador como estas proyecciones de calentamiento global, pero este hecho ocurrió durante más de miles de años, no sólo en un siglo".
Si esto sucede, el aumento de la temperatura sería 10 veces más rápido que ninguna temperatura alcanzada desde la extinción masiva de los dinosaurios, y crearía un impacto desconocido sobre las especies y los ecosistemas de la Tierra.
"No es fácil imaginar el impacto exacto partiendo de un calentamiento de temperatura anual de 6 grados Celcius", dice Diffenbaugh. "Sin embargo, esto provocará que varias superficies terrestres se enfrenten a nuevas condiciones climáticas. Dado el impacto que este tipo de estaciones tienen hoy en día sobre los bosques, la agricultura y la salud del hombre, probablemente, se observará un estrés sustancial causado por las temperaturas muy altas".
Los científicos advierten que un mayor calentamiento, con certeza, intensificará las condiciones climáticas de manera rigurosa y los veranos más calurosos de la actualidad se volverán una costumbre. Los científicos establecen que este calentamiento producido en tan poco tiempo podría impedir la adaptación de varias especies.
"Las especies y los ecosistemas se enfrentarán no sólo al cambio de las condiciones climáticas, que, en potencia, será diferente a cualquier otro experimentado con anterioridad, sino también a las condiciones más intensas del Antropoceno, en el que las acciones humanas dominan o tienen gran influencia en una amplia variedad de procesos del sistema terrestre", escriben los investigadores.
Incluso aunque una especie fuese capaz de superar el cambio climático mundial, no sería capaz de enfrentar la destrucción del hábitat, la contaminación, las especies invasoras y la explotación excesiva. Los científicos advierten que la combinación del rápido calentamiento global y el impacto ecológico del hombre "hará que los ecosistemas terrestres afronten condiciones sin precedentes en la reciente historia de la evolución".
Las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la quema de combustibles fósiles, deforestación y de la agricultura industrial ya han aumentado la temperatura de la Tierra cerca de 0,8 grados Celsius (1,44 grados Fahrenheit) más que en los últimos cien años. El calentamiento experimentado hasta el momento ha producido el aumento de los niveles del mar, agravando las olas de calor, derritiendo el Glacial Ártico y destruyendo glaciares, entre otros impactos.
No obstante, los científicos observan que existe una serie de incertidumbres en cuanto al futuro calentamiento global, incluyendo los procesos de retroalimantación como el ciclo de carbono y las nubes. Sin embargo, la incertidumbre más grande es ¿cuántos combustibles fósiles más quemará la civilización humana? Aunque no se pueda evitar que se produzca el calentamiento global, se podrían eludir los impactos más graves.
"El futuro del planeta está en nuestras manos", expresa el coautor Chris Field también junto a la Universidad Stanford.
La extensión de las áreas totales del globo en la que los procesos básicos de los ecosistemas se ven sujetos a cambios moderados o fuertes es bastante grande en todos los escenarios, especialmente en los que conllevan un mayor cambio en la temperatura media global. En concreto, si esta aumentase hasta 5 ºC por encima de los niveles pre-industriales, un 86% de los ecosistemas globales exceptuando las áreas cubiertas por hielo o dedicadas a la agricultura, podrían experimentar cambios importantes en todos los procesos anteriormente mencionados.
Disponer de información detallada sobre los posibles impactos del cambio climático en los procesos fundamentales de los ecosistemas a escala global es de vital importancia para las negociaciones internacionales en torno a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero así como para planificar las estrategias de adaptación. Sin embargo el impacto del cambio climático en dichos procesos es mucho más difícil de cuantificar que los impactos en la subida del nivel del mar o en la capacidad de migración o adaptación, o la posibilidad de extinción de los organismos vivos (1). Ello se debe a que las interacciones entre el clima y los procesos fundamentales de los ecosistemas tales como la acumulación y los flujos de carbono, la estructura de la vegetación o la disponibilidad de agua son múltiples y complejas, y ello hace que las predicciones estén sujetas a importantes niveles de incertidumbre.
Durante los últimos años, sin embargo, un equipo de investigadores del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto en el Clima (PIK según sus siglas en alemán), y de la Universidad de Berlín, se han atrevido a abordar este tema. Los resultados de su trabajo han sido publicados esta semana en la revista Earth System Dynamics, de acceso libre y editada por la Unión Europea de Geociencias (2).
Estos investigadores han desarrollado un modelo que capaz de predecir un parámetro que nos dice cuánto de lejos va a estar el estado futuro de un ecosistema respecto a su estado actual. Dicho parámetro incluye cambios en el carbono almacenado en la vegetación y los suelos, los flujos de carbono entre los suelos, la vegetación y la atmósfera, la estructura de vegetación, y la disponibilidad de agua. El modelo predice los cambios en todas estas variables en función de ocho trayectorias de cambio en la temperatura media global a finales del siglo y comienzos del próximo (2086-2115), desde 2 a 5 ºC respecto a los niveles pre-industriales, y los escenarios de cambio climático que suponen estas trayectorias según 19 Proyectos Acoplados de Intercomparación fase 3 (CMIP3 según sus siglas en inglés).
Los resultados del trabajo muestran claramente que la extensión de las áreas totales del globo en la que los procesos básicos de los ecosistemas se ven sujetos a cambios moderados o fuertes es bastante grande en todos los escenarios, especialmente en los que conllevan un mayor cambio en la temperatura media global. En concreto, si esta aumentase hasta 5 ºC por encima de los niveles pre-industriales, un 86% de los ecosistemas globales exceptuando las áreas cubiertas por hielo o dedicadas a la agricultura, podrían experimentar cambios importantes en todos los procesos anteriormente mencionados. La tundra ártica experimentaría importantes cambios en la estructura de la vegetación, los stocks de carbono acumulado y los flujos de carbono. Los bosques boreales de coníferas podrían transformarse en bosques templados de especies caducifolias (que pierden la hoja en otoño), las praderas existentes en latitudes templadas se verían invadidas por especies herbáceas tropicales, y las sabanas arboladas del trópico se transformarían en praderas o áreas de matorral. Los cambios en los bosques templados y tropicales no serían tan importantes, aunque en el caso de los últimos, incluso pequeñas transformaciones podrían tener un enorme impacto a escala global.
