Revista Talentos
Caminó hacia la calle con ese aire fanfarrón con el que se amedrenta a las almas sensibles. Siguió su camino, mientras otros tantos no dábamos crédito de su desfachatez. Y consiguió lo que buscaba: espantó al más incrédulo justo cuando en su rostro cadavérico apareció la cara del tendido difunto.
