Revista Diario

Relativismo… sin verdad no hay verdadero diálogo

Publicado el 20 abril 2026 por Kanguro19

Desde mis días en la facultad la idea del relativismo me marcó. Como alguien que llego a la casa de altos estudios desde un pequeño pueblo, pensar en estas cuestiones me eran totalmente ajenas. En fin, al descubrir las distintas teorías, posturas y filósofos mi mente, poco ejercitada, se expandió hasta casi no caber en mi cráneo.

Relativismo… sin verdad no hay verdadero diálogo

Hoy, como adelanté, vengo con la cuestión no menor del relativismo, una teoría filosófica que considero errada pero que, aun sin saberlo, tiene cada días más adeptos. Nuestro presente esta marcado por esa afirmación de Protágoras que expresa “El hombre es la medida de todas las cosas” postura que  en términos generales afirma que la verdad, el conocimiento o los valores no son absolutos, sino que dependen de factores como la cultura, la época, el lenguaje o el sujeto que conoce.

A lo largo de la historia encontramos a los distintos filósofos hablando y teorizando sobre la verdad desde Protágoras, pasando por Platón, Aristóteles, Santo Tomas de Aquino, Descartes, Kant hasta llegar a Nietzsche. No puedo olvidar a los grandes exponentes del relativismo nucleados bajo la denominación Sofistas.

Con todas mis limitaciones puedo advertir que el relativismo es, en primer lugar, un gran peligro; dejar librado a la voluntad de cada hombre la definición de una verdad resulta ser una idea que, al menos, debería generar algún reparo. En segundo lugar, existen innumerables ejemplos que nos muestran que el relativismo lejos de acercar soluciones concretas a problemas concretos genera una profundización del problema a solucionar ya que de movida la definición de la cuestión termina por no ser nunca definida. En tercer lugar [existen muchos puntos mas a analizar y por una cuestión de tiempo y espacio no lo hare], el relativismo termina por ser una concepción simplista de nuestra existencia y de todo lo creado.

Coincido plenamente con Joseph Ratzinger que “Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos”. La tesis de Protágoras, incurre en una autocontradicción, si toda verdad es relativa, dicha afirmación también lo sería y no podría pretender validez universal. Además, elimina la posibilidad del error, ya que toda opinión sería igualmente verdadera, lo cual contradice la experiencia cotidiana y el desarrollo del conocimiento.

Aristóteles señala que el principio de no contradicción impide que afirmaciones opuestas sean simultáneamente verdaderas en el mismo sentido. Por último, y generalizando, la ciencia y la comunicación presuponen la existencia de verdades objetivas compartidas.

¿Como puede una teoría filosófica generarme cierto picazón? Es sencillo, cada día que pasa me es mas habitual escuchar a muchos de los que me rodean decir, en alguna discusión, “esta es mi verdad y punto” ergo no hay discusión posible, no hay intercambio argumental que permita enriquecernos, el relativismo es de por si caprichoso y egoísta y nos aísla en una burbuja personal que nos autosatisface, pero nos aleja de la realidad, de la VERDAD. Una cosa son las interpretaciones, opiniones, fundamentos y argumentos que uno pude tener individualmente pero muy distinto es el objeto, que es y [mal que le pese al relativista] es eso y no otra cosa.

Ahora bien, una visión opuesta al relativismo implica necesariamente un cambio en la persona, una apertura a la escucha, una actitud paciente y abierta, solidaria, resiliente (termino tan de moda). Comprender que un relativista pocas veces reconozca un error, una falla en su lógica, genera en el interlocutor una sensación de insatisfacción y frustración que conlleva el riesgo de dejar heridas abiertas que nunca logran cerrarse.

Sin embargo, al releer los párrafos anteriores caigo en la cuenta que he manifestado que el relativismo es una tendencia actual por la tanto algo de atractivo tiene y quienes viven dicha postura entienden que, a lo largo de la historia, muchas verdades presentadas como absolutas han sido impuestas sin diálogo, generando rechazo. Los relativistas dirán que el relativismo parece favorecer la tolerancia y la convivencia en sociedades plurales. En un mundo atravesado por diferencias culturales, religiosas y políticas, afirmar que no hay una única verdad permite evitar conflictos y legitimar la diversidad. Como vemos se contrapone con lo que manifesté anteriormente ya que aceptar verdades que no lo son como tal es decir que “si como a los locos” esto no es tolerancia es resignación. Me resigno a aceptar lo que dice el otro, aun sabiendo que es un disparate, con el solo objeto de no entrar en una discusión esa tolerancia pretendida deja de ser tal para convertirse en indiferencia, esto no me importa, doy media vuelta y chau. En conclusión, sin verdad no hay verdadero diálogo.


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