
La inspectora de policía Álvarez miraba la escena del crimen. La zona estaba acordonada por sus hombres para evitar miradas morbosas. Estábamos tratando con un asesino en serie, tenía la firma en forma de mariposa monarca en su mano derecha. El ruido ensordecedor de la sirena le hizo sentir frío. Pensó en que ya nadie estaba a salvo y dudó si alguna vez lo estuvimos.
