Publicado el 01 octubre 2016 por 50palabras
@50palabras_
Sergei jugaba con las blancas y Antonov, con las negras. Ganaba Antonov, pero al final perdió. —¿Por qué perdió la partida? —le preguntaron los periodistas. Antonov, absorto, repetía: —No pude. Él no me dejó. —-¿Él...? ¿A quién se refiere? —insistieron. —Mi rey negro… Se había enamorado de la reina blanca.