El currículum, la escritura de la hipoteca, el requerimiento de divorcio, las cartas de apremio caen desde el portafolios abierto para hundirse entre las hojas secas. Brújula en ristre —tirachinas, navajita y cantimplora en la mochila— busca la encina grande donde un verano feliz su padre le construyó la casita.