Romances de ciego: El pueblo andaluz

Publicado el 14 abril 2014 por Monpalentina @FFroi

El pueblo andaluz, el pueblo
de la alegría y las flores,
el pueblo en donde las penas
se traducen en canciones,
es Cádiz; este pedazo
de tierra que admira el orbe
entero, este rinconcillo
que muchos lo juzgan pobre,
y es rico en luz y armonías
y en aromas y en colores.
Aquí en donde la guitarra
a los pesares se impone,
y a su sonido se olvidan
los más duros sinsabores,
y con cuatro pataítas
y un par de cañas, se rompe
el hielo y se da al demonio
la tristeza que corroe,
y los "¡ole ya!" resuenan
vibrantes, y es uno entonces
el más bailador de todos.
y el más feliz de los hombres.
Aquí, cosas de esta tierra,
todo se vuelven canciones;
grandes, chicos y medianos
nos sentimos cantaores,
cuando el pesar nos agobia,
cuando nos gusta una joven,
cuando nos carga un impuesto
y hay que decirle primores
a un gobernante que ataca
lo más santo, ¡los frijoles!
Y allá va si están heridos
de pena los corazones,
la sentida malagueña;
y allá van, diciendo amores,
las alegres sevillanas,
cautivando a quien las oye;
y si hay que tomarle el pelo
a un político en arrope,
allá va el tango, ese tango
que el pueblo canta y compone.
Por eso escuché cantar
en una juerga, ayer noche,
aludiendo a esos políticos
que todo el mundo conoce,
esta copla oportunísima:
"¡Ay, Mare de los dolores!
¡Que nos dejen las farolas
y nos quiten los faroles!".
Diario de Cádiz
Cádiz por dentro, núm 98
15 de Abril de 1912