Revista Talentos

Secretos y excusas

Publicado el 07 agosto 2012 por Francescbon @francescbon
Sí: gracias a Talita ayer pude publicar algo, aunque fuese trampa.Eso fue entonces pero esto es ahora. No puede ser hoy: nadie acudirá en mi rescate y esa puerta caerá; llegará esa hora mágica, las doce de la noche, seré Cenicienta (qué mal suena, mejor seré Indiana Jones) y la compuerta me atrapará y reventará intestinos, lo pondré todo perdido. No puedo permitirlo. Hay que escribir de lo que sea: vamos, Francesc, ya lo has hecho otras veces. Ya has usado relleno a punta pala para justificarte ante tí, ante los demás, y ante las divinidades. No sirve la excusa del libro este, el de la derecha, al que no acabas de atisbar el final, con lo que te tiene un día tras otro en una condición que no acabas de acertar a describir. Ni la excusa de otras páginas en las que publicas de vez en cuando cosas que siempre han estado aquí antes: con otras guisas, con otras palabras, con diferentes matices, sin tanto signo de admiración o con alguno más de interrogación. Ni es secreto ni es excusa, chico. Éste es el auténtico sofá de casa donde tu ego dormita o reposa o lo que quiera que haga. Levántate, y anda.

SECRETOS Y EXCUSAS

Pastor en busca de ovejas

Un religioso sueco de cierto rango fue agente de la Stasi (la KGB de la antigua Alemania comunista: ya ha llovido) y delató compatriotas por cuestiones reveladas bajo secreto de confesión. Poderoso tanto para la Stasi (por cierto; os recomiendo ver la película La vida de los otros), capaces de efectuar un fichaje en un campo tan poco propicio. Y sobre el religioso, pues poca cosa a decir. Quizás ser un delator le compensaba algo lo duro de sobrellevar el voto de castidad.
Los JJOO: arrecian sugerencias maliciosas sobre el proceso de preparación de algunos participantes chinos. Pero qué mal llevamos en Occidente que no sea la raza blanca la que se lleve la supremacía en todo. Ya costó aceptar que los atletas afroamericanos arrasasen tanto en las pruebas de velocidad como en las de resistencia. Pronto los imbéciles de turno aparecieron con estúpidos chistes. Pero la natación: bastante que deportistas del antiguo bloque del Este disputaran duramente en los 70 y 80, y luego hayan salido casos de algunos de ellos con su salud duramente castigada por ciertos abusos. Entonces en nuestro cuadriculado mundo es inasumible que ahora sean los nadadores chinos los que plantean tanta batalla. Y que sean prácticamente adolescentes. Así que las noticias no han tardado en esparcirse: que si hay un plan cuatrienal consistente en depurar desde 5000 hasta quedarse con unos 20 nadadores de élite cuyas familias "ceden" al organismo oficial de turno cualquier derecho sobre sus hijos. Dicen, porque la cuadriculada mente occidental no es capaz de asumir victorias de otros sin intervención de factores extraños, que los padres son gratificados con puestos de trabajo, con casas, con coches, con tal de que entreguen a buenos deportistas para que integren la élite que acude a las olimpiadas. O sea: los tenemos que acusar de juego sucio. Dicen que un nadador chino ha permanecido aislado y se le han ocultado, para no perjudicar su concentración, hechos relevantes de su familia: muerte de abuelos, grave enfermedad de la madre. Nadie habla de universidades americanas o de centros de alto rendimiento en Europa donde incurren circunstancias parecidas. No. En esa loca carrera que son algunos deportes (os lo juro: ciertos deportes individuales me acaban pareciendo los receptáculos perfectos para la canalización de auténticas paranoias) por demostrar (a quién: a los extraterrestres?, a las otras especies del planeta?) cuán lejos es capaz de llegar nuestra humanidad para seguir mirándose al ombligo, hemos perdido el sentido del juego, de la diversión, y hasta el del ridículo. Como la canción de Meat Loaf. Todo acelerado sin lugar dónde ir.Yo, nombrando a Meat Loaf. He de acabar ese libro. Ya.

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