Meses más tarde, se topó con Joshua. Un golpe fue suficiente para noquearlo en el suelo. El odio bastó a Felipe para justificarse.
Un golpe fue suficiente para noquearlo en el suelo. Ser alguien diferente bastaba a Joshua para justificarse. Así que Felipe expresó su deseo: un mundo sin prejuicios.
Meses más tarde, se topó con Joshua. Un golpe fue suficiente para noquearlo en el suelo. El odio bastó a Felipe para justificarse.
Meses más tarde, se topó con Joshua. Un golpe fue suficiente para noquearlo en el suelo. El odio bastó a Felipe para justificarse.