Magazine

Siete meses después

Publicado el 24 julio 2013 por Yusnaby Pérez @yusnaby

Siete meses después

Me desperté en lo oscuro, en lo simple, en lo vacío. Formulé cien preguntas y ninguna fue respondida. Crecí, olvidé, recordé, memoricé, me acostumbré, insulté, me arrepentí. Caminé sin parar y sin miedo volví. Me repetí las mil preguntas pues ya no eran cien, y aún sin respuesta, las escribí y las envié bien lejos; más allá del sol donde quizá exista otro país.

Le conté a mi amigo quien yo era, y no me creyó. ¡Hasta se asustó! Salió corriendo. Le conté a mi madre quien soy y entre mil intentos persuasivos una lágrima por su mejilla corrió. Le hablé a mi conciencia y poco me animó. Con la cabeza baja seguí mi camino por un sendero incierto, confuso, prohibido, nublado, peligroso y sin retorno; casi gateando. Sin precedente alguno  tracé una línea guía, paralela a mis sentimientos. Nada de fotos ni romanticismo. Ni siquiera una sonrisa.

Mi nombre se convirtió en escudo y mi apellido lo cambié por Cuba. Mi carta al espacio regresó con una respuesta, sin sello ni código postal; pero decía con letra bien legible: “Libertad”. Escribí un poema, una canción y diez historias, ninguna de amor, aunque a algunos les vi llorar. No recibí ni siquiera una rosa, pues la confianza no se demuestra con flores.

En mi autopista tropecé con añorantes fugitivos, con ingenuos del olvido y con aprendices de ser amigo. Mi semáforo se puso en rojo pero aún así seguí, con exceso de equipaje y sin parar. Incluso, estuve a punto de chocar y hasta de quedarme sin combustible; pero viajar con “la verdad” de copiloto te transporta a la velocidad de la luz y difícilmente las barreras superficiales de la ignorancia logran desviar la trayectoria.

Hoy mis amigos regresaron, jamás se olvidaron de mí. Me encontré con Yeni, con Kino y con Pedrito, el hermano de Vladimir. Tanta gente, tanto mundo ¡y coincidir! Me preguntaron de todo, de mi gente, del primo de Agustín. Cada quien tomó su destino, pero dejamos las raíces allí. -“Yo regreso”- les dije, me estuvieron abrazando hasta que me despedí.

Todavía no corro, ni tengo todas las respuestas del millón de preguntas que ya no son mil. ¡Si pudiera escribir como Martí! Ahora nada está tan oscuro. Con un simple ajuste de brillo y de contraste el objetivo está más claro. ¡Por fin! Desnudo frente al mundo pero de cara a mi país, estoy aquí, listo para regresar, para volver, para empezar, para perdonar, para unir, para aprender aún más y para enseñar, dispuesto a ganarme con cada paso las cosas que por ciego un día no vi.


Volver a la Portada de Logo Paperblog