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Sin entrar al trapo

Publicado el 14 octubre 2023 por Cerebros En Toneles

Sin entrar al trapo

Foto de RTVE.

        Si algo hemos aprendido de los siglos pasados es que la violencia siempre genera más violencia. Y que justificar una guerra solo conduce a un espiral interminable de “guerras justas”. El pacifismo es la única solución. Negarse a coger las armas, negarse a matar a otras personas, negarse a destruir casas, negarse a torturar… Y apostar solo por la palabra, por el diálogo, la educación y el intercambio tolerante de ideas.    Entrar al trapo y responder con más violencia es irracional, desde el punto de vista ético, histórico y político. Es lo que debemos enseñar en las aulas. La respuesta visceral del momento no sirve para nada, aunque la agresión sea terrible y muy cercana. El pacifismo ha de mostrarse como la única vía, como la más racional y sensata a largo plazo. Hay muchas materias del currículum que pueden ayudarnos en esa tarea. Por eso necesitamos conocer los procesos históricos y la evolución de los diferentes sistemas de pensamiento.    Al fanatismo solo se puede responder con la razón y el diálogo. No hay guerras justas, por fin nos hemos dado cuenta. Todas las partes del conflicto son capaces de aducir razones históricas para cimentar las masacres que cometen. Lo mismo ocurre con cualquier tipo de acción terrorista. Ningún grupo político debe usar la violencia. Recuerden que todas las revoluciones que utilizaron la violencia para alcanzar el poder tienen que seguir utilizándola para mantenerlo.    Claro que hay que analizar las causas de los conflictos y estudiar los intereses de todos los participantes. También debemos entender el hilo histórico que ha conducido a una cierta situación. Y, cómo no, es nuestra obligación abordar y rechazar todos los tipos de violencia: las desigualdades extremas, la explotación y cualquier tipo de dominación y opresión. Localizar las causas de toda violencia nos ayuda a erradicarla y prevenirla. Pero en ningún momento puede servirnos para justificarla desde el punto de vista ético.      El camino de la paz es muy largo. Se requiere paciencia, autoconocimiento y prudencia. La resistencia no violenta ha logrado transformar muchas sociedades. Tirar la toalla y responder con la misma moneda ya sabemos adónde conduce. Existe un criterio ético sencillo que nos puede guiar: cualquier acción que destruya personas debe ser evitada. El pacifismo es una respuesta cívica, de los ciudadanos. De abajo hacia arriba. No se trata de una utopía. Todo lo contrario. Significa ser realista. Porque la realidad histórica ya nos ha mostrado de todas las formas posibles que la violencia no soluciona nada.

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