Llevo días en casa y todavía no he superado el jet lag porque la melatonina es una porquería y no funciona. La tomo todas las noches con mucha fe atea, y me acuerdo de todos los santos ateos cuando me despierto a las tres de la mañana. Eso es así.
El asunto es que esto de tener jet lag es un poco casa en Navidad, porque vienes un suspiro, haces lo que puedes, tu cabeza va por un lado y tu cuerpo por otro y cuando te has acostumbrado te tienes que volver.
Porque casa es que tu suegra te cuente en la comida de Navidad que cuando era pequeña tenía una cabra en propiedad, que cuando iba al campo la llamaba y se volvía. O que tu madre haga de una tacada 46 croquetas para seis adultos y caigan todas, y que tu padre se presente en el aeropuerto con un kit de supervivencia para pasar las primeras horas: café, leche, pan, cinta de lomo y calabacín relleno. Todo en una bolsa de plástico del Mercadona.
Casa en Navidad es que te abracen y abraces. Que tu sobrina te diga que tenía muchas ganas de verte mientras que su hermano, que no habla pero entiende, agita la cabeza como diciendo yo también.
Casa es que tu vecina te haya hecho un bollo para desayunar el día que llegas, y que se te reviente el móvil a mandar y recibir mensajes. Es hacer huecos milimetrados para ver a familia y amigos y que lo entiendan, y que se esfuercen en que todo cuadre. Es tener amigos a los que no vas a poder ver y que dé igual, porque también lo entienden.
Es traer una maleta entera de regalos porque te da la gana y tardar dos horas en envolverlos porque eres una chapuzas. Y ver que has acertado, y disfrutar mucho cuando los abren.
Casa en Navidad es que te duela el estómago porque te has hinchado a comer grasa y que estés agotado, pero no tengas tiempo para sentarte porque te vas en tres días.
Casa es leer en el metro y escuchar a la vez como alguien toca "Resistiré" del Dúo Dinámico con una flauta de esas andinas.
Casa en Navidad es sonreír mucho y no pensar en tu realidad paralela, porque sabes que para eso ya tendrás tiempo. Y darte cuenta de que eres de aquí, sin más.
