Esta semana he aprendido que hay una cosa que se llama "lawfare" que es el uso y el abuso de la ley, con la ayuda de los medios de comunicación, para conseguir objetivos políticos determinados.
Hay un tío listísimo de Harvard que lo estudia, y que dice que la tasa real de paro en América no es del 7%. Es más alta porque no cuentan a la gente que está en la cárcel, o a los que ya no buscan trabajo; lo venden como que aquí curra todo el mundo cuando hay casi un 20% que no lo hace. Pero que como se contabilizan empleos y no el dinero que te entra por esos empleos pasan cosas raras: si eres una mujer de unos 50 años que cobras el salario mínimo, necesitas 1,8 trabajos para salir del umbral de la pobreza.
Y a mí todo esto me suena un poco, aunque igual soy yo que no estoy para pensar mucho. Porque si me diera por pensar vería que en España vamos a lo que vamos, y eso me daría mucha pena. Es lo que tiene apuntarte a cursos de la UNED que puedes pagar y tener la gripe a la vez: que pasas mucho tiempo en casa.
Parece ser que la epidemia de gripe de este año es tan bestia que las autoridades empiezan a estar alarmadas: en mi cole la semana pasada hubo cincuenta niños y cinco adultos fuera, y la cifra sigue subiendo. Las órdenes son que a niño que se le vea toser o estornudar se le mande directo a la enfermería; la enfermera, con la mascarilla puesta, llama entonces a los padres para que se lo lleven de allí lo antes posible. Las recomendaciones son que antes y después de tocar según qué cosas nos lavemos las manos con el "hand sanitizer", que es ese líquido con el que se supone que te lavas sin agua. Y claro, a todo el mundo le parece supernormal una epidemia de gripe en la que no se haga nada más que lo que acabo de decir.
Como no estoy acostumbrada a estar en casa me aburro y va Netflix y me recomienda que vea dramas de familias disfuncionales, mientras busco a ver si ya ponen "La llamada" y me termino la última temporada de Breaking Bad, que mi Jorge y yo para según qué cosas vamos a nuestro ritmo. Entro también en Youtube a ver monólogos de Broncano, y caigo en que para eso de informarse ya no se pueden ver los telediarios, ni los de aquí ni los de allí. Y que es una pena porque ya no sabes lo que es grave y lo que no, y te tienen fichado por todos los lados. Y que la tecnología ayuda a los malos a ser más malos, aunque a veces nos confundamos y pensemos que no.
Claro, que igual todo esto ha sido la gripe. Que yo ya no sé.
