Revista Diario

Sobre integrarse o no

Publicado el 13 enero 2018 por Anamarinosa

Hasta ayer creí que me había integrado, pero no. Aquí es muy fácil pensar que ya has llegado porque te acostumbras a dejar una propina generosa, sabes dónde encontrar ropa de marca tirada de precio o no tienes discusiones de tráfico absurdas porque cualquiera puede llevar una pistola en el maletero. Luego la realidad te recuerda que no es así, y una vecina te pone en tu sitio sin despeinarse. Una vecina, los de inmigración, y un temporal. Y no necesariamente por ese orden.

Ayer estaba cansada, y cuando llegué al aparcamiento de casa no estaba yo para ser demasiado amable. Se me cruza una vecina a la que no conozco: hola (yo en español sin ver la cara de la vecina), hola, ¿cómo está? (ella en español), yo que no contesto porque ni veo, hola ¿cómo está? (ella en inglés), muy cansada (yo en español), ¿pero de dónde es? ¡parece gringa! (ella en español), de España (yo, en español, temiéndome lo peor).

La mujer es de El Salvador y lleva 33 años aquí. No vuelve a su país ni loca, y no está ilegal porque estuvo lista y se sacó los papeles cuando pudo, así que lo de Trump de ahora no le afecta. Sus hijos son gringos y no tienen la doble nacionalidad porque no iban a necesitar ser salvadoreños para nada. Como yo soy blanca para ella soy gringa, aunque sea de España, porque ser latino es otra cosa. Pero que no se lo tome a mal, que España le gusta, que le encantaría ir. Todo ello literal, y en cuestión de tres minutos.

Me pongo a pensar en todo esto y lo mezclo con el hecho de que últimamente cada vez que entro a este país me paran en inmigración para comprobar mi identidad. Es un traguito por el que ya he pasado antes y al que no me acostumbro, sé que no va a pasar nada pero me gustaría que no me pararan porque eso de las fronteras lo llevo cada vez peor. Siempre te arriesgas a perder el siguiente vuelo.

Y me acuerdo también de lo que pensé el otro día en mitad del temporal de frío: en lo dura que es esta gente ante las inclemencias del tiempo, hacen como si no les afectara. Estás a menos quince en la calle y sales con camiseta interior, camiseta térmica, jersey de lana, chaqueta, abrigo, guantes, bufanda, braga, gorro, dos pares de calcetines y te mueres de frío. Miras por la ventana de la cafetería en la que te estás tomando algo caliente y ves que muchas llevan falda con medias no muy tupidas, otros simples abriguitos, y algunos gorros de los que cubren media cabeza combinados con deportivos por los que se cuela el aire. En una hora pasaron hasta tres tipos en bicicleta.

Luego llegas a casa y te pones a buscar por Internet como loca una máquina  de segunda mano para hacer pan. Te das cuenta de que en el fondo más que el jamón lo que echas de menos es la barra del chino, aunque se quede como una piedra al día siguiente y prefieras no pensar en la higiene del local en el que la compras.

No te vas a acostumbrar nunca del todo, aunque hagas como que sí. Lo único que pasa es que hay días en los que se lleva peor.


Volver a la Portada de Logo Paperblog

Sobre el autor


Anamarinosa 228 veces
compartido
ver su blog

El autor no ha compartido todavía su cuenta El autor no ha compartido todavía su cuenta

Revistas