Ayer me intentaron timar y no piqué. A las cinco de la tarde me pidieron 180 dólares por unos antibióticos, y a las seis menos cuarto me vendieron los mismos antibióticos por 15,26 dólares. A mí me dio un ataque de risa que me duró 10 minutos, pero mi Jorge todavía anda indignado porque le parece todo fatal. El muchacho, que está adaptado pero solo un poco.
Es que tengo tos. Cuando tienes tos durante dos semanas hay que ir al médico, sobre todo si se acercan unas vacaciones. Pero como lo de ir al médico aquí es muy rollo pues lo vas dejando, lo vas dejando, hasta que un día te encomiendas a todas las cosas, llamas al seguro para que se den por enterados, y vas.
Y ayer fui. La médica me cascó los antibióticos de turno, me dijo que me los vendían en la propia clínica por 140 dólares, yo dije que era muy caro y que me iba a la farmacia de al lado a ver si valían más baratos y me piré. En teoría todo muy simple y directo. En teoría.
Farmacia A. Mire, que quiero estos antibióticos. Oiga, son 180 dólares. No puede ser, en la clínica me los venden a 140. Espera, que voy a ver si puedo hacer algo. Sí, te los dejo a 160, pero prueba en la farmacia B (la competencia) que son más baratos que nosotros. Gracias, gracias, adiós, adiós.
Farmacia B. Mierda, está cerrada. No pasa nada, nos volvemos a la clínica que aún así ahorramos pasta.
Clínica. Oiga, que he ido a la farmacia y que son muy caros. Que venga, que pago los 140 dólares y arreglado, que me quiero ir a merendar. No mujer, no nos pagues los 140 dólares que te hemos pedido antes. Bájate al móvil una aplicación que se llama GoodRx y que tiene descuentos, mira a ver por lo que te salen. Oiga, que me salen a 17,75, que no es posible. Que sí, que sí es posible, tú vuelve a la farmacia A y verás como cuela.
Farmacia A. Buenas, que estoy aquí otra vez. Que me he bajado esta cosa al móvil donde dice que me tienes que vender los antibióticos a 17,75. Pues no sé, a ver, déjame que pruebe a ver si puedo. Vaya, que el sistema me dice que no puedo, que hay un número de no sé qué que no coincide. Pero que no te preocupes, que he vuelto a mirar y te los puedo vender a 15,26 dólares. 164,74 dólares más baratos de lo que te de dije hace 45 minutos.
Pues muchas gracias, oiga. Que suerte he tenido de que haya usted buscado bien ese descuento, que no sé yo dónde estaba escondido el descuento ese cuando he venido hace un rato. Usted sonría, que yo sonrío también y toso. A ver si de paso dejo por aquí mucho virus de los míos, y así hacemos entre todos que sonría más gente.
Como lo cuento. No me he inventado absolutamente nada.
