Revista Talentos
Solo un poquito de peligro
Publicado el 25 marzo 2015 por Sylvia
Ayer, en la tienda, tiré dos latas de leche evaporada, y una de ellas se abrió, así que la compré.
Esta mañana recordé lo importante que es sacar el alimento de inmediato, de una lata abollada o abierta. Vacié la leche en un recipiente, y me consolé pensando que de todas formas, la lata ya tenia tiempo lastimada; la pila de la que cayó es de latas -en oferta- con algún golpe evidente. O la tiraba a la basura, o la usaba con confianza, y no la iba a tirar. Así que bebo café con leche evaporada y usaré el resto para hacer pasta, a mediodía.
Si nos ponemos cuidadosos, muchas de nuestras prácticas deberían cambiar, y muchas se harían imposibles. Yo me quedo con lo básico: lavar las manos, desinfectar el agua... cosas así. Pienso que "poco veneno no mata", y que, como descubrió mi amiga oncóloga, si te pones a averiguar, todo es cancerígeno.
Tengo en cuenta los perjuicios relacionados con la Coca Cola, la sopa Maruchan, y la larga lista de productos con jarabe de maíz de alta fructuosa, o niveles increíbles de sodio. Pero creo dos cosas: que el problema es el exceso y la falta de balance entre la chatarra y lo nutritivo, y que estoy protegida. Puede parecer que nada más la primera creencia es objetiva y racional; pero lo segundo no es una tontería. Tuve un maestro de clínica que nos decía que lo que iba a matar a los fumadores no era fumar, sino la culpa con la que fumaban desde que empezaron las campañas contra el cigarro.
Silvia Parque
Esta mañana recordé lo importante que es sacar el alimento de inmediato, de una lata abollada o abierta. Vacié la leche en un recipiente, y me consolé pensando que de todas formas, la lata ya tenia tiempo lastimada; la pila de la que cayó es de latas -en oferta- con algún golpe evidente. O la tiraba a la basura, o la usaba con confianza, y no la iba a tirar. Así que bebo café con leche evaporada y usaré el resto para hacer pasta, a mediodía.
Si nos ponemos cuidadosos, muchas de nuestras prácticas deberían cambiar, y muchas se harían imposibles. Yo me quedo con lo básico: lavar las manos, desinfectar el agua... cosas así. Pienso que "poco veneno no mata", y que, como descubrió mi amiga oncóloga, si te pones a averiguar, todo es cancerígeno.
Tengo en cuenta los perjuicios relacionados con la Coca Cola, la sopa Maruchan, y la larga lista de productos con jarabe de maíz de alta fructuosa, o niveles increíbles de sodio. Pero creo dos cosas: que el problema es el exceso y la falta de balance entre la chatarra y lo nutritivo, y que estoy protegida. Puede parecer que nada más la primera creencia es objetiva y racional; pero lo segundo no es una tontería. Tuve un maestro de clínica que nos decía que lo que iba a matar a los fumadores no era fumar, sino la culpa con la que fumaban desde que empezaron las campañas contra el cigarro.
Silvia Parque
