Mirando las sombras, parecen seda negra. Mantienen el espacio con un luto delirante, cada paso se convierte en otra sombra que avanza, sin necesidad de tener vida.
Una sombra es un ser sin ser vivo, que anhela lo que tenemos, esa que es tan difícil de adquirir y que tantos otros desean... la vida.
Mi sombra es un velo que vibra según mis movimientos; se esconde para no ser borrada por la luz, esa que me dice lo que realmente soy y lo que no soy, es mucho más sincera que el mismo espejo o el más claro lago. Se esconde con rencor de la luz, en infinitos lugares que no imaginaré.