cuando regresé de Praga,
ahora habitas mis desvelos
con tu afán de cucaracha.
Escudriñas mis recuerdos,
fisgoneas en mis traumas
y, de noche, casi siento
que merodeas mi cama.
Consulté con curanderos
y con pastores de almas.
Acudiré a mi librero,
él tiene línea con Kafka.
