SOY ASURBANIPAL, REY DEL MUNDO, REY DE ASIRIA
«Y si sucumbo yo
que mi nombre sobreviva».
Gilgamesh

Panel mural con el recinto del jardín del rey (detalle), alabastro yesoso, 645-635 a. de C.
Hoy voy a contar, resumidamente y para encandilarlos, lo que nos revelan las piezas y los bajorrelieves del Mundo Antiguo que CaixaForum nos muestra bajo el título Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria.
Los murales y los objetos, dibujados o repujados y presentes en la exposición que cito, nos informan sobre la vida cotidiana del imperio del último gran monarca de Asiria, quien habitó en el palacio que construyó en Nínive, capital que desaparece con el final de su dinastía.
Pero…, antes de iniciar el viaje al pasado es necesario recordar que todo lo expuesto sucedió en lo que hoy es Irak y que Nínive, como consecuencia de las idas y venidas de las guerras territoriales, es actualmente Mosul.

Panel mural con la ejecución de un general elamita (detalle), alabastro yesoso, 645-640 a. de C.
(Aquí se observa a un buitre picoteando los ojos de un soldado muerto).

Panel mural en el que el rey inspecciona el botín de Babilonia (detalle), alabastro yesoso, 645-640 a. de C.
(Aquí se están llevando lo que han saqueado).
También es preciso recordar que lo que queda de Nínive es lo que sobrevivió al fuego provocado por babilonios y medos en el 612 a.C.
El incendio hizo cenizas la civilización más importante de su tiempo, pues ni los guardianes mágicos, seres fabulosos que habitaban en el universo de lo inmaterial, pudieron evitar la tragedia: sólo quedan trozos de las esfinges, de las sirenas, de los toros y de los leones, estos últimos alados y con cabezas humanas.

Panel mural en el que soldados asirios persiguen a guerreros árabes (detalle), alabastro yesoso, 645-640 a. de C.
(Aquí dos guerreros montan sobre un camello. Un enemigo yace en el suelo).

Detalle del mismo panel.
(Aquí un soldado lancea al adversario).
Lector, entremos en materia y veamos lo que aportó Asurbanipal (669-631 a. C) a la rica herencia que le legó su abuelo Senaquerib (reinado 705-681 a.C.) , quien hizo prosperar Nínive desde lo que él denominó Palacio sin rival.
¿Qué se lee en las tablillas de escritura cuneiforme? ¿Y qué relatan las imágenes gráficas de los paneles de piedra, de las estelas, de los azulejos…? ¿Qué nos cuentan las escenas cinceladas en la cacharrería de cocina o pintadas en las vajillas?

Caldero, Chipre, bronce, 750-475 a. de C.
(Ejemplo del intercambio comercial entre las diferentes regiones. Debido a su uso, quedan muy pocas ollas en tan buen estado).

Accesorio para mobiliario de lujo, marfil, 900-700 a. de C.
(El bienestar iba acompañado de la belleza).
¿Qué describen, en definitiva, los objetos y los bajorrelieves del mundo que fue dominado por un hombre que ejercía sin pudor la fuerza bruta y que tenía conciencia del poder que otorga el conocimiento?
Asurbanipal, cruel con sus enemigos, creó el primer espacio destinado a la conservación de la cultura: la Gran Biblioteca de Asurbanipal llegó a reunir ¡más de diez mil tablillas cuneiformes de materias muy distintas!
En la Gran Biblioteca encontramos, por ejemplo, los textos más completos que existen de La Epopeya de Gilgamesh, la obra más antigua que se conoce; más antigua, incluso, que la Biblia judía (Antiguo Testamento). En La Epopeya de Gilgamesh ya se describe lo que conocemos como Diluvio Universal.

Tablilla con un pasaje de «La epopeya de Gilgamesh», arcilla, c. 680-630 a. de C.

Losa con las últimas palabras sobre Asurbanipal inscritas, piedra, 638 a. de C.
(Nos cuenta, entre otras cosas, que el rey, ya anciano, reza y piensa sobre sus «antiguas hazañas»).
Los territorios de Asurbanipal iban desde las costas del Mediterráneo hasta Irán occidental; y lo que sucedió en su vasto territorio lo conocemos gracias al hallazgo, en 1853, de la mansión de este conquistador de riquezas.
Los restos arqueológicos, descubiertos por el asiriólogo Hormuzd Rassam (1826-1910), levantan acta del esplendor y del poderío militar del imperio de un hombre orgulloso de ser el único rey de su tiempo que sabía leer y escribir.

Reconstrucción digital del mural que relata la escena del banquete de boda de Asurbanipal.
(Imagen que saqué del video donde aparecen el rey y su esposa compartiendo en los jardines privados de ella).

Panel mural (detalle de un rostro), alabastro yesoso, 645-640 a. de C.
Las piezas que hemos heredado del Mundo Antiguo nos revelan las especies de flora y de fauna que fueron dotadas de simbología; y nos revelan las actividades cotidianas y la manera en las que estas se realizaban.
Las piezas también nos muestran los materiales usados en objetos no destinados a las clases altas, como vidrios, huesos, aleaciones de hierro y de cobre. Y nos enseñan que los bronces, los mármoles, el pan de oro y las piedras semipreciosas eran los materiales destinados a las cosas de la nobleza.
Generalizando, se puede afirmar que los relieves y los objetos reflejan dos cosas: la primera es que aquella fue una sociedad estrictamente dividida según el poder, la riqueza y el prestigio. La segunda es que, al margen de los recursos, existía la costumbre de decorar, con escenas reales, los elementos de uso cotidiano.

Cabeza de león tallada para pieza de mobiliario, marfil, 900-700 a. de C.

Vasija pintada con tapa, cerámica, 600-500 a. de C.
(Su decoración incluye flores de loto, rosetas, esfinges… Se supone que procede de una tumba).
Violencia ⇔ conocimiento = poder.
Con esta fórmula resumo el pensar y, por tanto, el actuar de Asurbanipal. La fórmula me la dictó la conciencia cuando me detuve a reflexionar sobre los «restos» de historia que había contemplado. Las ciento cincuenta y ocho piezas expuestas son narraciones «fotográficas» hechas con cinceles y pinceles.
Han pasado más de dos mil quinientos años desde que Asurbanipal —cazador, guerrero, bibliófilo, egocéntrico, violento, políglota…— ejerció el poder. El tiempo ha ido deshaciendo siglos y los trozos del gran esplendor asirio, fascinantes historias donde el valor, la aventura y la magia conviven, siguen reflejando lo que para mí es más relevante: la complejidad de la mente humana.

Panel mural en el que Asurbanipal inspecciona el botín y a los prisioneros de Babilonia (detalle), alabastro yesoso, 645-640 a. de C.

Panel mural que recoge el botín de Hamanu (detalle), alabastro yesoso, 645-640 a. de C.
En la exposición de CaixaForum, donde en 2019 vi Lujo. De los Asirios a Alejandro Magno, presentación que tiene en este blog su relato, hallarás respuestas para preguntas al estilo de: «¿Cómo eran las comunicaciones; y el sistema de correos? ¿Cuál era el futuro de los soldados y de los civiles de los lugares conquistados? ¿Por qué leyes se regían el comercio y la agricultura?

Tablilla, arcilla, 700-600 a. de C.
(Manual diagnóstico que describe la sintomatología de un paciente).
¿Cómo eran las recetas y los historiales médicos? ¿Cómo influían los rituales religiosos en los diagnósticos? ¿Cómo se gestionaba un imperio tan grande? ¿Qué instrumentos musicales preferían?
¿Y la moda del vestir y del hogar, cómo eran? ¿Y las armas; y las estrategias de las campañas militares? ¿Y el ocio; y el deporte? ¿Y el león y el caballo por qué eran animales tan importantes?»
¡Uy, uy, uy…, hay que ver cuánta información nos dan los bajorrelieves de rocas blancas, piedras que han sido abrigadas por las veladuras del tiempo!

Panel mural de Nínive, la capital de Asurbanipal, 645-640 a. de C.

Fragmento con un hombre tocando la flauta, alabastro yesoso, 645-635 a. de C.
Y, al final, luego de unos cuantos cafecitos para pensar en lo visto, descubro en la narrativa gráfica otra estrategia de Asurbanipal, el hombre que se llamaba a sí mismo «rey de los cuatro rincones».
Lo que descubro del hombre que murió sin dejar rastro influye no en el campo de batalla, sino en el poderoso imperio del subconsciente; y voy a resumirlo en una segunda fórmula:
Belleza ⇔ Lujo = Éxito publicitario.

Panel mural en relieve con los dioses Sebitti, alabastro yesoso, 645-640 a. de C.

El mismo panel.
(La exposición nos permite interactuar con algunas de las piezas: en este caso, le das a un botón y el mural se colorea y recupera la viveza que, se supone, tuvo).
Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria; y «he estudiado la sabiduría de Nabu, he adquirido la capacidad de leer tablillas de arcilla…».




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