
Siempre digo que el verdadero lujo de este blog es contar tantos compañeros con tantos y tan variados conocimientos. Eso hace que, prácticamente, una entrada se el germen de otra. No hace mucho publicamos ESCRITORES ENTRE REJAS, un artículo en el que mostrábamos unos cuantos ejemplos de escritores que pasaron por la cárcel. En uno de los comentarios, nuestra compañera Yessy Kan escribió lo siguiente:
Esta entrada me recuerda también a Wahida Clark una pionera y una de las practicantes más conocidas de un género literario conocido como Street lit, que utiliza el submundo de la ciudad como escenario para historias valientes de sexo, drogas y violencia.No tenía ni idea del mismo así que, tras constatar mi ignorancia en tantas cosas, le propuse a Yessy que nos hablara de este género sin duda atrapante.
Y como he dicho al principio vosotros sois el verdadero lujo de este blog.
Así que, Yessy, cuando quieras.
STREET LIT, CRÓNICAS DE LA CALLE por Yessy Kan
El Street Lit, o Ficción Urbana, existe desde hace mucho tiempo. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en Stephen Crane un escritor estadounidense del siglo XIX conocido por sus novelas La insignia roja del valor y Maggie: una chica de las calles publicadas en 1893 y que es considerado como uno de los primeros autores en trabajar el estilo conocido como Naturalismo.
El Naturalismo se describe a menudo como la representación de las fuerzas negativas de la vida real, y la ficción, en este movimiento literario, suele estar poblada de jóvenes y pobres que luchan por sobrevivir en circunstancias difíciles y desafiantes. Los escritores naturalistas describieron, generalmente las duras realidades de la vida estadounidense en la transición del siglo XIX al siglo XX. Uno de los más célebres representantes de este género fue Jack London, el novelista y cuentista estadounidense autor del popular clásico La llamada de la selva y cuyas obras trataban sobre la vida de la ciudad, la clase social, y la industria.
Muchos otros sintieron la influencia de Stephen Crane. Escritores que estaban interesados en crear obras nuevas y más urbanas que reflejaran la vida de la ciudad. En Nueva York, donde nació la ficción negra que se publicó originalmente a finales de los sesenta y principios de los setenta, arrasaban las novelas de bolsillo sobre personajes masculinos que pululaban por los barrios urbanos.
Donald Goines y Iceberg Slim fueron quienes definieron el género moderno. Goines escribió dieciséis novelas bajo su propio nombre y también con su seudónimo Al C. Clark. Su estilo, sin disciplina lingüística y con lenguaje callejero, logró vender entre cinco y diez millones de libros. Y eso que solo circulaban en el underground literario del gueto urbano.

Slim vendió más de seis millones de copias de sus libros, siendo el más popular Pimp: The Story of My Life, publicado en 1967. Trabajaba como proxeneta y conocía muy bien el lado sórdido de la vida urbana. Su prosa y los diálogos reflejaban el lenguaje barriobajero, incluidos los dialectos regionales, y el inglés vernáculo afroamericano. Todas sus historias incluyen una variedad de facetas culturales, sociales y económicas de ese mundo marginal. En sus inicios, sus novelas no recibieron mucha atención crítica. Su momento llegó con la generación del hip hop, convirtiéndose en un fenómeno cultural.
Un estudio en la Universidad de Harvard calificó este tipo de lectura como Novela transgresora, llegando a plantear y cuestionar hasta qué punto esta clase de novelas podrían definirse como un género literario sino, incluso, considerarlas como parte de la Literatura.
En la actualidad, las representantes más destacadas de este género son Vickie Stringer, Jamila T. Davis y, por supuesto, Wahida Clark.
Wahida Clark
Esta escritora nació y creció en una familia pobre que residía en un proyecto de vivienda en Trenton, Nueva Jersey. Su madre tenía dieciséis años cuando la alumbró y le tocó criarla sola a ella poco después a su hermano menor. Tiempo después fueron desalojados de esa precaria vivienda durante un invierno, debiendo trasladarse con su tía de Clark.Ya adolescente, Wahida Clark y sus amigos robaban útiles escolares además de otras cosas que necesitaran mientras buscaban formas de ganar dinero. Durante el primer año en la escuela secundaria, una amiga de Clark la invitó a reunirse con un grupo de niñas mayores para escuchar las enseñanzas de Elijah Muhammad, líder de la Nación del Islam. Fue entonces cuando su vida se desvió y comenzó a experimentar con drogas, abandonando la escuela y mudándose a la casa de los miembros de esa asociación.
Y al poco terminó en la cárcel.

Como los autores que vimos en Escritores entre rejas, Wahida comenzó escribir ficción en una prisión federal por un delito no violento. Mientras estuvo privada de su libertad, obtuvo numerosos títulos, desarrolló un plan de estudios para combatir la reincidencia de las mujeres delincuentes, cofundó una organización sin fines de lucro, y hasta fundó una revista.
Inspirada por Donald Goines y Iceberg Slim, Wahida se convirtió en una de las escritoras más vendidas con la serie de libros Matones y las mujeres que los aman. Sus novelas se han incluido en las listas de los más vendidos del New York Times y Essence. Después de su exitosa serie Payback and Thug publicada en el New York Times, Wahida abrió su propia editorial, a través de la cual publica ficción urbana para adultos y adolescentes.
En la actualidad, está planeando rodar una serie documental bajo el título de The Queen of Street Lit, el apodo que usa con orgullo. Sin duda, se presenta como un viaje crudo, pero fascinante, a todo lo que ha pasado durante su vida.
Su carrera literaria, por si fuera poco, cuenta en su haber la creación de un nuevo género, el Thug Love Fiction. Historias a menudo trágicas de hombres afroamericanos atrapados en las crudas realidades de la cultura urbana y las mujeres que se convierten en víctimas de círculos viciosos.
🅒Yessy Kan, visita su blog MANIFEST KAN
¡Saludos Tinteros!
