—¡Mírala, cariño! Nuestra princesita. Despertémosla, son las ocho.
Revista Talentos
Os reventaré las narices y los dientes con cien piedras. Apretaré vuestros cuellos hasta quebrarlos y os abriré el vientre a patadas. Llenaré vuestras bocazas con vuestros inmundos corazones supurantes. Me tragaré vuestros ojos y los cagaré sobre la abuela. Os quemaré...
—¡Mírala, cariño! Nuestra princesita. Despertémosla, son las ocho.
—¡Mírala, cariño! Nuestra princesita. Despertémosla, son las ocho.
