Sueños al alba.

Publicado el 22 febrero 2017 por Alba Garzon @AlbaGarzonR
De pequeña había creído que su lugar estaba en el mar. Vivían en una pequeña casita cercana a una cala. Era muy acogedora, transparente, desconocida por los demás y silenciosa. Algunas tardes aquel silencio se rompía con su risa, acompañada de la de sus padres. Desde su habitación, el sonido de las olas le atraían como si fuese una llamada de emergencia, a la que siempre hay que acudir. Los minúsculos granos de arena, escondiéndose entre su largo pelo, la acompañaban hasta su casa recordándole lo mágico de aquel día. Cuando se adentraba en el mar el agua bailaba con ella y los amaneceres... Noches en las que se rindieron al sueño a los pies de la orilla y despertaban con un espectáculo de colores allá arriba, superando la realidad a cualquier fotografía o cuadro que intentara imitar aquella escena. Tristemente, años más tarde, tuvieron que marcharse a la ciudad, llevando consigo ese trocito de vida en un tarro de cristal lleno de arena y conchas. Tantas tardes, noches y amaneceres encerrados en ese frasco, temiendo abrir la tapa por si aquellos momentos tan felices se escapaban. Aún así seguía escuchando el mar en su cabeza, las gaviotas y las risas que se producían de pura felicidad. Ella sabía que la vida era un largo recorrido en el que uno no siempre puede quedarse en el lugar que ama. Sin embargo era feliz porque, sus recuerdos y su renacer en cada uno de aquellos amaneceres al abrir los ojos, permanecerían eternamente. Era feliz porque siempre podría visitar aquel paraíso en cualquier momento, en sus sueños, al alba.