Su abuela cumplió sus anhelos, le legó sus sueños. Elisa sonríe cuando, frente al espejo, la reconoce en sus ojos.
Revista Talentos
Danzan sus manos melodías en blanco y negro. Desde su oscuridad, le basta rozarlas con gráciles dedos. Debe alzar lejos el vuelo para aprender e, ingrávida, poder acariciar el cielo.
Su abuela cumplió sus anhelos, le legó sus sueños. Elisa sonríe cuando, frente al espejo, la reconoce en sus ojos.
Su abuela cumplió sus anhelos, le legó sus sueños. Elisa sonríe cuando, frente al espejo, la reconoce en sus ojos.
