Te dejaré.

Publicado el 27 febrero 2015 por Lasuelta

Dejaré que me acaricies la cara. Que me arrastres la sonrisa. Pero no que te lleves mi risa.

Dejaré que me hurgues, que me cojas y me lleves. Que me traigas y me sacudas. Pero no te me quedes.

Dejaré que me poseas pero no me hipoteques.

Dejaré que me enamores pero no me someteré.

Dejaré que bebas de mi magia. Pero no que la cambies.

Dejaré que tu sonrisa me alucine, pero no me amargará tu marcha. Tu luz se quedará conmigo.

Dejaré que indagues mi pudor, que lo cuestiones y hasta lo transformes, pero no tocaré mi cuerpo por ti.

Te permitiré amarme, adorarme y hasta encapricharte de mi. Pero no cogerme.

Te permitiré que te encante mi risa, mi alegría y hasta mi genialidad. Pero no te la daré.

Te permitiré el cielo si me lo pides, pero no me pidas que me quede allí contigo.

Te permitiré tener mi sexualidad, disfrutarla, sorberla y hasta quedártela por un tiempo. Pero la recuperaré. Nunca será tuya.

No soy tuya ni de nadie. Soy mía.

Permitiré todos y cada uno de tus gestos indecentes.

Pero no los necesitaré al perderte.

Porque acabaré perdiéndote. O tú a mí. Como todas las historias de amor.

Pues tú no estarás presente todos los días de mi vida.

Estás aquí, un trocito, un cachito, para pensar que me tienes.

Para imaginarte que te necesito. Para pensar que me posees.

Para soberbiamente pedirme que no me enamore de ti.

Pero yo me iré, por la puerta de atrás sin hacer ruido.

Y sólo quedará la frialdad de mi soledad.

Y la dulzura de mi recuerdo.

Saborea el presente, sorbe mis besos, ahora que los tienes.

Y déjame ir llegado el momento.

Mi magia no puede ser eterna, mi risa no es tuya.

A veces perdiz.

La suelta.

La magia no es eterna.