Recorre un laberinto de pasillos, empuja una puerta. Ahora será un humilde barrendero.
Revista Talentos
El reloj de zafiro y lapislázuli que adorna la muñeca de Madame Pompadour ha dejado de latir. En la punta de la aguja que marca las doce, un castillo con la mesa servida en el gran salón.
Recorre un laberinto de pasillos, empuja una puerta. Ahora será un humilde barrendero.
Recorre un laberinto de pasillos, empuja una puerta. Ahora será un humilde barrendero.
