
Miguel Parra
Eres la espiral de los días: tu huida carece de sentido si es sólo huida.Eres el bucle de los días: jamás saldrás del laberinto sin la conciencia poética del desastre.Eres un maldito roedor enjaulado en un reloj de arena: si huyes del juego de las tardes, nunca conocerás la esencia de los ritmos y la pureza de las mañanas. La revolución cultural consiste en una toma de conciencia: nos damos cuenta de que la maquinaria del tedio controla nuestros tiempos, los crea, domina nuestro ritmo vital para atrapar nuestras mentes. Si la obra de arte es un juego, actividad con reglas, entonces el tiempo es apresado por ese juego. La actividad artística se basta a sí misma. Quien entra en el juego poético no espera nada más, si es un verdadero poeta. El juego creativo y contemplativo pretende dominar los tiempos de espera, para acoplarnos a los ciclos naturales. Y la liberación implica la dialéctica entre autonomía formal y crítica de las estructuras de poder.Deseas otras constelaciones: por eso escribes, pintas o cantas, porque esa sintaxis desmorona los viejos cimientos y atasca los engranajes.Deseas otra anatomía: otros brazos, otras piernas, otro universo, otros estilos, otras formas de contar el derrumbe.Deseas otros senderos, otras formas de pensar. Porque sabes que sólo la creación de tiempo no administrado puede ofrecerte libertad. Las artes y las ciencias, si son originales, arriesgadas, generan grietas en el hormigón del tedio diseñado por la clase dominante.
