Revista Talentos
Nuestro padre fue albañil y me enseñó algunas cosas del oficio, antes de que las casas fuesen prefabricadas y él muriera. En eso tuve más suerte que mis hermanos, cosa que quedó demostrada de sobra cuando el lobo sopló y sopló haciendo, como quizás sabéis, que volviéramos a vivir juntos.
