Entonces, preferí voltearme a ver mi corazón, donde cada latido pronunciaba tu nombre, y el calor que allí se encendía al pensarte era completamente tuyo desde la partida...
Miré aquella estrella desde donde dijiste que me observarías, pero en nada se parecía a ti, ni me recordaba a tu rostro.
Entonces, preferí voltearme a ver mi corazón, donde cada latido pronunciaba tu nombre, y el calor que allí se encendía al pensarte era completamente tuyo desde la partida...
Entonces, preferí voltearme a ver mi corazón, donde cada latido pronunciaba tu nombre, y el calor que allí se encendía al pensarte era completamente tuyo desde la partida...