Y no estás... Y entonces llueven.
Revista Talentos
Con agitada ingravidez, dos sombras macilentas se arremolinan atrapadas por la pretérita gravedad del tiempo. Ni avanzan ni caen; sólo cabriolean alrededor de un vacío concéntrico, tratando de recuperar vivencias inalcanzables para un ahora tan abrasador que hasta las piedras se evaporan al recordarte.
Y no estás... Y entonces llueven.
Y no estás... Y entonces llueven.
