El hambre de vos recorre las venas licenciosas de la noche,
invadir tu sexo con diferentes intenciones
invadirlo de licores agrios de desamor
y de melodiosas mariposas de dos
llenarlo de cuerpo
de interrogantes
de pasiones anteriores al alba
hacerlo apellido en la lista
llamarlo Sánchez, Pérez
decirle susurrante el montón de veces más que lo llenarías
besarlo con pasión y sin pasión
separarlo de vos, invadirlo en tu nombre
masturbarlo en tu nombre
nadar en sus muestras de pasión
preguntarle como le va
hacer semblanza de la noche en tu interior
volver a la carga
rematar las memorias de lo anterior
y ser presente
y ser locura y llanto y temblor
y ser silencio agitado
y ser cansancio en el vientre
y en el medio de la noche hacerse luna y sol
hacerse luz y platillo,
y por lo bajo y en penumbras
rezar tu nombre.