Un año de un Rufián y un Señor

Publicado el 03 agosto 2010 por Rufianynacho

   

   Hace unas horas, hace ya un año, Rufián durmió (aunque un poco asustado) a los pies de mi cama por primera vez. Lo había visto unos meses antes, caminando sucio, triste y abandonado por el arcén de la carretera de una ciudad cualquiera española en una época en la que yo andaba también un poco perdido.

   Ha pasado ya un año, sí. Un año en el que yo he aprendido un poco más de los perros y de los humanos y también en cómo la desconfianza y el temor se pueden transformar en una bondad, una dulzura y una lealtad infinitas.

   Porque como en todas las relaciones importantes, el inicio no fue rápido ni sencillo. No, no fue nada sencillo que se vinera a vivir conmigo. Estuve dos semanas visitándolo en su improvisado y destartalado hogar, tras la verja de un solar también abandonado, con los bolsillos llenos de galletas que él comía cuando estaba seguro de que yo me había alejado lo suficiente. Dos semanas yendo a verlo con Argos y sentándome a algunos metros de él mientras él hacía que mordisqueaba palos y me miraba de reojo. Dos semanas preguntando por él a los trabajadores de los talleres cercanos, que me contaban cómo había intentando cogerlo más gente, incluso la policía municipal  y los trabajadores de la perrera y cómo él había conseguido huir de todos.

   Porque a nadie le gusta que lo abandonen y a Rufián tampoco. Y menos cuando eres un confiado cachorro de setter gordon de seis meses… Rufián necesitó otros seis meses hasta que apareció la persona que necesitaba, hasta que apareció la persona que lo necesitaba, que presintió que tenían un destino en común y lo obligó, al principio un poco, a pensar que aún había motivos para la esperanza. Rufián dejó entonces de salir borroso en las fotos.

   Así que hace unas cuantas horas de hace más de un año, después de unos cuantos meses y semanas y tras  recabar la ayuda de un obrero que trabajaba en una casa cercana (y a quien pagué los 5 euros más productivos y baratos de mi vida), conseguí que la correa de Argos fuera también la correa de Rufián y Rufián, ese día, esa noche, durmió por primera vez a los pies de mi cama.

   Desde entonces todo ha sido un poco distinto. Para Rufián y para mí mismo. Un poco distinto y un poco mejor. Rufián me ha encontrado a mí y yo a Rufián y también nos hemos encontrado un poco a nosotros mismos.

   Y hemos visto claro nuestro destino. Rufián y yo deseamos recorrer Europa (y quién sabe si el mundo) y contároslo: las personas, animales y lugares que conozcamos; todas las aventuras que nos ocurran; todo lo que pensemos y sintamos en este viaje que no será sólo físico… y siempre intentando defender un mundo un poco más justo, medioambientalmente sostenible… en el que todos pensemos un poco más en los demás, ya sean humanos, animales, plantas, ríos… y animales hermosos como Rufián no sean abandonados en el arcén de la carretera de una ciudad cualquiera… Y pensamos que Citroën y su nuevo Ds3 podrían ayudarnos a hacerlo y ser nuestros compañeros de viaje.

   Y, así, hace nueve meses, cuatro meses después de comenzar a ser un equipo, comenzamos este blog. Y nos abrimos una cuenta en Facebook y otra en Twitter. Y desde entonces os hemos intentado contar nuestra historia de la mejor manera que hemos podido: quién era Rufián, quién era Argos y quién era yo; qué era el Síndrome Batman; cómo es el rabo de Rufián y cuándo comenzó a moverlo; cuál es nuestro Avatar; cómo es Rufián y la/su naturaleza; qué tenemos que ver Rufián y yo con Marilyn Monroe y John Lennon, cómo fue la primavera de Rufián y cómo es nuestro verano y el de Argos; el porqué y los objetivos de nuestro proyecto y nuestro blog

   … y, claro, como no podía ser de otra manera, os hemos hablado del que debería ser nuestro compañero en nuestra aventura: el nuevo Citroën Ds3. Y os hemos hablado ya un poco del motor que queremos, de los modelos que hay para escoger y de todos sus colores… y, como la vida no es perfecta, os hemos hablado también de los obstáculos, de cómo Citroën aún no entiende la importancia de nuestro proyecto, de nuestras dudas

   En fin… Os hemos contado ya unas cuantas cosas, pero faltan muchas más, faltan las mejores, faltan todas todas aquellas que nos ocurrirán cuando recorramos Europa en un Citroën Ds3.

   Rufián y yo pensamos que puede ser una aventura realmente interesante. Y no sólo para nosotros. También para tod@s aquell@s que creen en las mismas cosas que nosotros creemos y que, tal vez, no pueden hacer este viaje. Con este blog, será un viaje de tod@s.

   Así que, qué pensáis: ¿No queréis hacer este viaje con nosotros? ¿Vais a seguir ahí?

   Rufián, que una noche más estará echado a los pies de mi cama, y yo dormiremos pensando que sí.

   Si es así, si queréis que hagamos este viaje y viajar con nosotros, no dudéis en:

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