Revista Diario

Un buen fin de semana, nada de tareas, en la escuela los ...

Publicado el 04 septiembre 2010 por Letransfusion

Un buen fin de semana, nada de tareas, en la escuela los maestros se habían puesto de acuerdo para que ninguno de ellos encargara trabajos a sus alumnos, al menos eso quise pensar, pero lo más seguro es que haya sido sólo una coincidencia. El maestro de Historia del Teatro era uno de los más exigentes, no se conformaba con simples exposiciones sobre el tema en curso, no, hacía falta investigar a fondo y llevar material extra, cualquier cosa... cualquier detalle que ampliara el conocimiento en algún personaje, por ejemplo si alguien encontraba un nuevo dato sobre la vida de Artaud o si descubría entre líneas un mensaje oculto de Stanislavski o Grotowsky para los futuros actores, este maestro se emocionaba y nos pedía investigar más, escrutar los libros, desmenuzar la trama histórica entretejida por nuestros antepasados teatrales: un apasionado fanático antropólogo teatral. Así iba la vida en aquella escuela; memorizar obras completas, entrenarnos en la improvisación, ejercitarnos para estar listos en escena, en fin, todo para ser actor. No obstante, aquel fin de semana no había trabajo pendiente y tenía todo el tiempo para hacer lo que quisiera.


Un buen fin de semana, nada de tareas, en la escuela los ...


Todos aprovechamos para descansar, así que nada de reuniones. El viernes por la noche luego de salir de la escuela cada quien se encaminó a sus hogares. Agotado llegué al cuarto que rentaba por ciento cincuenta pesos mensuales en el Cerro de la Estrella, dos punto cinco metros cuadrados no tenían porque valer más. Allí enfrente estaba el cementerio donde iba a correr por las madrugadas, pero este fin de semana no, no señor, nada de eso: hay que descansar.


Sábado al medio día apenas me estaba levantando, bien descansado, sin tareas para la escuela y con dinero pues me había ido muy bien en el trabajo, feliz por que no tenía nada que hacer: sólo descansar. Recordé a Sarai, la había estado buscando sin encontrarla. Últimamente no había tenido tiempo ni dinero para ir a La Merced «Hoy es un buen día -pensé- para encontrarla.» Ese sábado encontraría algo más...


Un buen fin de semana, nada de tareas, en la escuela los ...


Al salir a la calle vi a lontananza el entierro de un [email protected] en el cementerio. Descendí por las calles del Cerro de la Estrella hasta llegar a la avenida Tláhuac para abordar el microbús que me llevaría a La Merced. En el camino subieron algunos vendedores, un rockero urbano cantó “Niño sin amor” y le siguieron unos payasos «Haber venga usted para acá -el mismo y viejo sketch- payaso desobligado...», el chofer estuvo a punto de estrellar la unidad un par de ocasiones, casi atropellaba a una mujer vieja, sin embargo todo eso me era indiferente: sólo pensaba en encontrar a Sarai.


El viaje duró aproximadamente un hora.


Caminaba ya por el barrio, entré al callejón de Santo Tomás y estuve un rato allí. Las prostitutas caminan en circulo, allí podemos ver mujeres de todo tipo y los vestuarios más exóticos: una pasarela sui géneris. Fue larga la espera y no apareció Sarai. Seguí mi búsqueda en otro callejón: Manzanares. Nada, Sarai desapareció desde aquel día. Caminé por otras calles del barrio hasta regresar cerca de Santo Tomás sobre la avenida San Pablo donde abundan tiendas de bicicletas y prostitutas. Seguía buscando en los rostros de aquellas mujeres, no estaba. Una flaca llamó mi atención y vaya de que forma. "La flaca" venía caminando sobre la acera y al pasar cerca de mi, su mano rozó mi pene y me paré en seco, quedé allí como estatua, sentí que toda la gente miraba. Nada, todos iban y venían como si nada hubiera sucedido: sus vidas no se detenían por algo tan pueril en esos rumbos. La única que mostró un poco de asombro ante mi paralización fue "la flaca" «¿Te vas a quedar allí? – dijo mientras reía- No seas pendejo, vamos.» La seguí.


Un buen fin de semana, nada de tareas, en la escuela los ...


Le pedí a "la flaca" servicio especial; desnuda completamente, tres posiciones y francés. Todo bien. Después de todo y ya relajados "la flaca" recordó el momento en que me quedara como idiota «He agarrado pelotas en la calle desde hace mucho -decía en medio de estornudos- y nunca se habían quedado así». ¡Estaba estornudando, tenía gripa! Ahora entendía el porque de su cuerpo tan caliente. Se disculpo y dijo que se había estado aguantando las ganas de estornudar y tragando los mocos para que no me fuera a echar pa' tras (sic) por miedo al contagio «¡Valió madre! -pensé- Tan bueno que estaba el fin de semana.» Sin preguntarle nada me contó que su hija se había enfermado primero que ella y luego la había contagiado, se sentía muy mal de estar trabajando así, no tenía para el medicamento, la señora que cuidaba a su hija era una tarada y que la puta vida no vale un peso «Por eso mismo ando agarrando pitos en la calle -seguía diciendo mientras un nudo en la garganta le oprimía la voz- para que caigan antes de que se den cuenta de esta puta gripa.» Me contagió su enfermedad y el nudo en la garganta. Pensé en su hija, en los medicamentos, en el tiempo que seguiría enferma por no tener reposo, en la señora tarada y en "la puta vida que no vale un peso".


Salimos a la calle sin despedirnos cada quien tomó su rumbo. Llegué al cuarto en el Cerro de la Estrella y busqué el dinero que había ahorrado para pagar la colegiatura de ese mes en la escuela, aparté un poco para mis medicamentos. Regresé a La Merced y otra vez caminando por San Pablo vi venir a "la flaca" agarrando pitos por la calle. Me reconoció y hubo cierto desconcierto en su mirada. Nos acercamos «¿Vienes por más virus? -preguntó con su peculiar sarcasmo.» No dije nada, no había nada que decir. Le di el dinero.


¿Y Sarai? No sé, por buscarla encontré algo más ese sábado: ¡Mi pasión por las putas!


Un buen fin de semana, nada de tareas, en la escuela los ...


Martín Dupá


Fotografía: http://www.sxc.hu/photo/341827


Fotografo: Lucretious


***


Sobre el tema en Youtube:


La habitación 212, de un hotel de paso, es el lugar donde se lleva a cabo la entrevista a una joven prostituta del barrio de la Merced. Estefanía nos cuenta parte de su historia, la cual tiene muchas coincidencias con la vida de millones de marginados, que obligados a trabajar desde niños, carecen de educación, cultura, bienestar. Así, somos testigos de cómo algunas de las frustraciones y situaciones de violencia que vive nuestro país, comienzan en el núcleo familiar.


[youtube=http://mx.youtube.com/watch?v=qsstj4lTkgk]


Canal en Youtube del autor de Habitación 212: Benjamín Alcántara


Enlaces de interés:


http://ruvalcaba.blogspot.com


http://gabrielrevelo.blogspot.com


http://blogvecindad.com


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